GARABANDAL Y SUS PROFÉTICAS Y ASOMBROSAS REVELACIONES

Apariciones de la Virgen

¿Y qué cosas son ésas?
Primero: la corona de doce estrellas que la Virgen no muestra en Guadalupe sino sólo la sugiere, sí aparece en Garabandal.

Segundo: el velo. Lo que aparece velado en Guadalupe, aparece develado en Garabandal, porque la Virgen se apareció allí sin velo, mostrando su cabello.

La tercera prueba, que para Yagüe confirmaría que Garabandal continúa el mensaje de Guadalupe es el Niño, ya en los brazos de Su Madre.

En Guadalupe aparecía invisible dentro del vientre, aquí aparece ya nacido.

 

LAS ESTRELLAS QUE ESTÁN EN EL MANTO, AUNQUE NO SE VEN
Yagüe hace una detallada explicación de lo que ya habían descubierto el P. Rojas y el Dr. Hernández Illescas. Tal y como aparecen estampadas las estrellas en la tilma, una constelación no explícita es Leo, que en la Astronomía Sagrada es imagen de Dios, y cuya estrella alfa es Régulus,

“El pequeño Rey”

que caería, invisible, justo en el centro de su vientre.
CONSTELACIONES NO APARENTES
Tampoco la Corona Boreal aparece, pero, como ya vimos, tendría su lugar exacto en la frente de la Virgen.
Otra estrella muy importante y que parece que la Virgen quiso destacar fue la estrella Sirio, la más brillante del Cielo, que está en un pliegue final de su manto, como si ella quisiera destacarla y abrazarla al mismo tiempo. Esta estrella, cuyo nombre en hebreo era “Nas – Seir – ene” tenía el significado de

“el Príncipe que viene”, el cual sería llamado Nazareno.

 

 

GARABANDAL Y SUS PROFÉTICAS Y ASOMBROSAS REVELACIONES

 

 

Lo más importante de todo, manifiesta Yagüe, es tomar conciencia de que la Virgen de Guadalupe, al presentarse como la Mujer del Apocalipsis, nos quiere decir algo. Nos quiere dar a entender un mensaje que en ese momento
Ella sólo sugiere, pero los completa en Garabandal.

Recordemos que el mensaje de la Virgen en Garabandal, fue:

 vendría un Aviso, luego un Gran Milagro, el mayor realizado por Dios desde la Resurrección de Jesucristo, y un Castigo si la gente no se convierte.

Tal vez deberíamos poner nuestro énfasis en ese Gran Milagro, el mayor después de aquel que volvió a la vida a Jesús, como el centro de la aparición de Garabandal
La estrella Régulus, de la constelación del León (Leo), está en el centro de la imagen y cómo Júpiter, que en la Astronomía Sagrada representa a Jesucristo, está fuera del centro, como si la Virgen nos quisiera decir que aún no es el tiempo del nacimiento, (hecho que ocurrirá cuando Júpiter haya avanzado en su camino lo suficiente como para entrar en el vientre de Virgo). Pero allí, en Guadalupe, la Madre aún lo estaba esperando.
La conjunción de Saturno y la Luna que destaca Yagüe, no estarían marcando algo bueno, puede que eso tenga que ver con el peregrinaje de José y María hacia Belén y el rechazo de todos a darles albergue.
ESTRELLAS
En Religión en Libertad, Yagüe escribe lo siguiente:
Entre las docenas de hipótesis que se han propuesto sobre fenómenos astronómicos para la estrella de Belén, hay una que encaja con las diversas condiciones que indica el Evangelio de San Mateo y con la edad de 33 años que la Tradición nos dice que tenía Jesús cuando murió en abril del año 33 de nuestra era.
Se trata de una conjunción séxtuple de Júpiter en poco más de un año, entre el 12 de agosto del (-3) y el 18 de octubre del (-2), mientras transitaba por las constelaciones de Leo y Virgo: tres coincidencias con la estrella Régulus que sucedieron dentro de otras tres conjunciones con el planeta Venus. Este raro fenómeno se produjo cada 510-510-510-627 años. Era la cuarta vez que se producía desde los tiempos del diluvio.
Pero lo importante era el simbolismo derivado del suceso, que se apoyaba en el significado de los nombres de esas constelaciones, planetas y estrella, y de sus movimientos, cuyo mensaje velado podría transcribirse así:

encuentro con su madre

En el blog Ecos de Garabandal, hemos leído lo siguiente:
El Dr. Antonio Yagüe nos ha compartido sus estudios, según los cuales;

 El próximo 13 de abril de 2017,

Júpiter, que como astro rey representa a Jesucristo en la Astronomía Sagrada, estará en el vientre de la constelación de Virgo, y ese mismo día la Luna estará a los pies de Virgo.

Según el patrón de la “estrella” de los Magos para la Primera Venida, cuando Júpiter se encuentra en el vientre de Virgo (la Mujer encinta) y la luna está a sus pies, astronómicamente se cumple el texto del Apocalipsis.

El problema es que esta situación astronómica ocurre aproximadamente cada 12 años, por tanto sin otros datos que precisen algo más, es insuficiente como señal para determinar los tiempos de la segunda Venida.
Según lo profetizado en Garabandal,
El día del Gran Milagro será un Jueves,
Será fecha de un mártir de la Eucaristía.
Caerá entre los días 8 y 16 de los meses marzo, abril y mayo.

ESTRELLAS

JÚPITER YA EN EL VIENTRE DE VIRGO Y LA LUNA A LOS PIES DE LA MUJER (VIRGO)

La hipótesis, entonces, del 13 de abril de 2017 como fecha del Gran Milagro, que Yagüe equipara a la aparición en el cielo de la Mujer del Apocalipsis, se ajusta precisamente a las precisiones puestas por María en Garabandal:

Ese preciso día será jueves, día en que se celebra a San Hermenegildo, mártir de la Eucaristía y virrey de la Bética, en la Hispania Visigoda, hacia el año 580, que murió por no querer recibir la comunión de un obispo arriano.

Ese jueves, además, será Jueves Santo, día en que se celebra la Institución de la Eucaristía.

El obstáculo que presenta esta situación, es que, como ya dijimos, esta señal se repite cada doce años. Y, como bien afirma Yagüe, nada que se repita cada doce años representa una señal.
Frente a esto, era preciso buscar más datos que avalaran la hipótesis de esa precisa fecha.
Nuevamente Garabandal con sus precisiones, viene en ayuda.

La cuarta precisión de la Virgen, fue que ese día coincidiría con una fiesta de gran alegría para la Iglesia.

 

Lo cual se vuelve fundamental para reafirmar la hipótesis del 13 de abril de 2017 como fecha cercana para la ocurrencia de ese hecho principal, ya que la siguiente oportunidad en que esas tres coincidencias se repetirán, sería el Jueves 11 de abril de 2954, día en que se celebra también la fiesta de un mártir de la Eucaristía, fecha que, sin embargo, no coincide con la cuarta precisión de la Virgen.

Entonces, podemos preguntarnos, ¿qué puede llevar a Yagüe a afirmar que esa fecha determinada por él y no otra es la que concuerda precisamente con las profecías de Garabandal?

Asombrosamente, la hipótesis de esa fecha determinada, se reafirma por la razón de que ese mismo día en el otro extremo del cielo, el planeta Neptuno, que en la Astronomía Sagrada representa a la Iglesia, estará sobre la constelación de Piscis, (que también representa a la Iglesia), en conjunción con el Sol, que representa a Dios.
Es precisamente esa triple conjunción, de Neptuno-Sol-Piscis, lo que nos recuerda el acontecimiento venturoso profetizado en Garabandal para la Iglesia en el día del Gran Milagro.
Y aquí es donde podemos continuar asombrándonos:

la probabilidad de que ambas situaciones astronómicas vuelvan a coincidir en la esfera celeste es de ¡una en 100.000 años!