Fiesta

11 DE FEBRERO

FIESTA

DE

Nª.Sª. DE LOURDES

 

Gracias Santísima Virgen de Lourdes, Inmaculada Concepción, por el regalo de tu aparición y el regalo hecho a través de Bernardita Soubirous

Regalo de agua bendita, manantial de curación física y curación espiritual

 

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea,
en tan graciosa belleza.
A Ti celestial princesa,
Virgen Sagrada María,
te ofrezco en este día,
alma vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.

Amén.

 

ROSARIO DESDE LOURDES

YO

SOY

LA INMACULADA CONCEPCIÓN

 

 

 

 

Fiesta de Nª.Sª. DE LOURDES

SANTA ECLESIASTICA

Santa Eclesiastica

Santa Escolástica
Religiosa (año 543)

Era hermana gemela de San Benito, el santo que fundó la primera comunidad religiosa de occidente. Nació el año 480, en Nursia, Italia.

Desde muy joven se dedicó también ella a la vida religiosa y fue superiora de un convento de monjas. Su hermano dirigía un gran convento para hombres en el Monte Casino, y Escolástica fundó un convento para mujeres a los pies de ese mismo monte.

Aunque eran hermanos y se amaban mucho, sin embargo San Benito no iba a visitar a Escolástica sino una vez cada año, pues él era muy mortificado en hacer visitas. El día de la visita lo pasaban los dos hablando de temas espirituales.

Pocos días antes de la muerte de la santa fue su hermano a visitarla y después de haber pasado el día entero en charlas religiosas, el santo se despidió y se dispuso a volver al monasterio. Era el primer jueves de Cuaresma del año 547.

Escolástica le pidió a San Benito que se quedara aquella noche charlando con ella acerca del cielo y de Dios. Pero el santo le respondió: ¿Cómo se te ocurre hermana semejante petición? ¿No sabes que nuestros reglamentos nos prohiben pasar la noche fuera del convento? Entonces ella juntó sus manos y se quedó con la cabeza inclinada, orando a Dios. Y en seguida se desató una tormenta tan espantosa y un aguacero tan violento, que San Benito y los dos monjes que lo acompañaban no pudieron ni siquiera intentar volver aquella noche a su convento. Y la santa le dijo emocionada: “¿Ves hermano? Te rogué a ti y no quisiste hacerme caso. Le rogué a Dios, y El sí atendió mi petición”.

Y pasaron toda aquella noche rezando y hablando de Dios y de la Vida Eterna.

Benito volvió a su convento de Monte Casino y a los tres días, al asomarse a la ventana de su celda vio una blanquísima paloma que volaba hacia el cielo. Entonces por inspiración divina supo que era el alma de su hermana que viajaba hacia la eternidad feliz. Envió a unos de sus monjes a que trajeran su cadáver, y lo hizo enterrar en la tumba que se había preparado para él mismo. Pocos días después murió también el santo. Así estos dos hermanos que vivieron toda la vida tan unidos espiritualmente, quedaron juntos en la tumba, mientras sus almas cantan eternamente las alabanzas a Dios en el cielo.

El trabajo ofrecido por Dios es una gran oración (San Benito).

FUENTE CORAZONES

FELIZ NOCHE BUENA

 

A Belén Pastores, a Belén chiquitos, que ha nacido el Rey de los Ángelitos.
Que gozo aquellos pastorcitos que fueron testigos del nacimiento del niño Jesús en el portal de Belén
la impronta de sus primeras muecas infantiles y sonrisas, permanecerían como un gran tesoro en sus corazones.
Benditos pastores.

pastorcillos

Evangelio según San Lucas 2,1-14.
En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo.
Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria.
Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen.
José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David,
para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.
Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre;
y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.
En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche.
De pronto, se les apareció el Angel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor,
pero el Angel les dijo: “No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo:
Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor.
Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.
Y junto con el Angel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
“¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!”.

En una noche como la de hoy, en un pueblecito llamado Belén, la Virgen María y San José Se acomodaron en un portal junto a un buey, para pasar la noche y refugiarse, pues no habían encontrado posada y María estaba de parto.

Habían recorrido unos 115 Kilómetros, distancia que separa Nazaret, ciudad situada en el Distrito Norte de Israel, en las estribaciones meridionales de los montes de la Baja Galilea, a 10 km al norte del monte Tabor y a 23 km al oeste del mar de Galilea de Belén, ciudad de la actual palestina en la región conocida como Cisjordania, situada a unos 9 km al sur de Jerusalén y enclavada en los montes de Judea.

Debió de ser un viaje incomodo, a pie y en mula o borrico Con María santísima embarazada y Próximo el parto.

Pero María nuestra Madre sabía que su Rey estaba cerca de ella como lo supo su prima Isabel desde el principio de la gestación de María. Se sabía con su Hijo su Señor, dando testimonio de su Fe, de su Humildad, su Entrega y Abnegación, he aquí la esclava del Señor, no puso trabas a los inconvenientes y los acato con amor.

gracias Santa Virgen María por Ser Nuestra Madre, Nuestro Consuelo , la Portadora de la Luz de Nuestra Redención. gracias por ser Corredentora Nuestra y gracias San José Santo Protector y Señor Nuestro, por tu Abnegación Amor y tu Protección.



Virgen del Carmen


EL MONASTERIO Y EL SANTUARIO DEL MONTE CARMELO

El Camelo es un monte famoso de Palestina, al que se retiró el profeta Elías y tras él muchos famosos solitarios.

A mediados del siglo XII, un grupo de devotos de Tierra Santa procedentes de Occidente -algunos creen que venían de Italia-, decidieron instalarse en el mismo valle que sus antecesores y escogieron como patrona a la Virgen María.

Allí construyeron la primera iglesia dedicada a Santa María del Monte Carmelo. Desde su monasterio no quisieron crear una nueva forma de culto mariano, ni tampoco, el título de la advocación, respondía a una imagen en especial.

 

Virgen-del-Carmen

Imagen de la Virgen del Carmen tallada en madera de cedro del Líbano

Quisieron vivir bajo los aspectos marianos que salían reflejados en los textos evangélicos: maternidad divina, virginidad, inmaculada concepción y anunciación. Estos devotos que decidieron vivir en comunidad bajo la oración y la pobreza, fueron la cuna de la Orden de los Carmelitas, y su devoción a la Virgen permitió que naciera una nueva advocación: Nuestra Señora del Carmen.

Desde allí, el Orden Carmelitano se extendió por toda la cristiandad. En tiempo de San Luis, rey de Francia, Simón Stock, atraído por la devoción con que los religiosos honraban a la Virgen Santísima, ingresó en aquella Orden; elegido en 1225 Vicario general, pasó seis años en Palestina y gran parte de ellos en el Carmelo.

Una noche se le apareció María y le dijo: “Hijo, recibe la señal de mi amor”. Desaparecida la visión, Simón encontró entre sus manos el escapulario de que se sirvió en adelante la Orden y muchos fieles, con la bendición de la Iglesia, como “ancla de salvación”. Este es el origen de esta festividad, en la que pedimos a la Virgen su protección maternal.

El escapulario de la Virgen del Carmen es una de las devociones más extendidas de la Iglesia Católica. Grupos de fieles fueron reuniéndose y en el tiempo conformaron la Cofradía del escapulario. Esta se inició a partir de laicos (creyentes bautizados que no forman parte de ninguna orden clerical o religiosa). A quienes la Iglesia extendió el privilegio del escapulario (que inicialmente era solo de los Carmelitas).

El escapulario del Carmen es una forma reducida del hábito religioso de la Orden de Hermanos de la bienaventurada Virgen del Monte Carmelo: recuerda la primacía de la vida espiritual y la necesidad de la oración.

El episodio sobre Elías en el Monte Carmelo, del que los carmelitas son muy devotos, radica en un relato bíblico del Primer Libro de los Reyes. Allí se narra que el pueblo hebreo idolatraba un dios extranjero, Baal, y por eso la gran sequía a la que fueron condenados. El profeta Elías prometió a Dios que el rey Ajaab y el pueblo abandonarían la veneración por Baal y desde el Monte Carmelo oró. Subió más de siete veces y entonces apareció una gran señal: una nubecita como la palma de una mano (I Reyes 18, 44), trajo finalmente el agua. Es por esto que el Carmelo se considera un lugar sagrado.

 

 


La Epifanía del Señor

Día de Reyes Magos


La_adoracion_de_los_Reyes-_Magos_Rubens_Prado

La Epifanía es una de las fiestas litúrgicas más antiguas, más aún que la misma Navidad. Comenzó a celebrarse en Oriente en el siglo III y en Occidente se la adoptó en el curso del IV. Epifanía, voz griega que a veces se ha usado como nombre de persona, significa “manifestación”, pues el Señor se reveló a los paganos en la persona de los magos.
Tres misterios se han solido celebrar en esta sola fiesta, por ser tradición antiquísima que sucedieron en una misma fecha aunque no en un mismo año; estos acontecimientos salvíficos son la adoración de los magos, el bautismo de Cristo por Juan y el primer milagro que Jesucristo, por intercesión de su madre, realizó en las bodas de Caná y que, como lo señala el evangelista Juan, fue motivo de que los discípulos creyeran en su Maestro como Dios.
Para los occidentales, que, como queda dicho más arriba, aceptaron la fiesta alrededor del año 400, la Epifanía es popularmente el día de los reyes magos. En la antífona de entrada de la misa correspondiente a esta solemnidad se canta: “Ya viene el Señor del universo. en sus manos está la realeza, el poder y el imperio”.

El verdadero rey que debemos contemplar en esta festividad es el pequeño Jesús. Las oraciones litúrgicas se refieren a la estrella que condujo a los magos junto al Niño Divino, al que buscaban para adorarlo.
Precisamente en esta adoración han visto los santos padres la aceptación de la divinidad de Jesucristo por parte de los pueblos paganos. Los magos supieron utilizar sus conocimientos en su caso, la astronomía de su tiempo para descubrir al Salvador, prometido por medio de Israel, a todos los hombres.
El sagrado misterio de la Epifanía está referido en el evangelio de san Mateo.

Evangelio según San Mateo 2,1-12.
Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén  y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo”.  Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías.
“En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta:  Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel”.
Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: “Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje”.
Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño.  Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría,
y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra.
Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.

 

tarjetas-reyes-magosAl llegar los magos a Jerusalén, éstos preguntaron en la corte el paradero del “Rey de los judíos”. Los maestros de la ley supieron informarles que el Mesías del Señor debía nacer en Belén, la pequeña ciudad natal de David; sin embargo fueron incapaces de ir a adorarlo junto con los extranjeros. Los magos, llegados al lugar donde estaban el niño con María su madre, ofrecieron oro, incienso y mirra, sustancias preciosas en las que la tradición ha querido ver el reconocimiento implícito de la realeza mesiánica de Cristo (oro), de su divinidad (incienso) y de su humanidad (mirra).

La Epifanía, como lo expresa la liturgia, anticipa nuestra participación en la gloria de la inmortalidad de Cristo manifestada en una naturaleza mortal como la nuestra. Es, pues, una fiesta de esperanza que prolonga la luz de Navidad.

Es la Fiesta de la manifestación del Señor como Dios, en la adoración de los Magos en el bautismo del jordán y  en el primer milagro de Jesús  en las bodas de Caná 

Esta solemnidad debería ser muy especialmente observada por los pueblos que, como el nuestro, no pertenecen a Israel según la sangre. En los tiempos antiguos, sólo los profetas, inspirados por Dios mismo, llegaron a vislumbrar el estupendo designio del Señor: salvar a la humanidad entera, y no exclusivamente al pueblo elegido.

Mientras en Oriente la Epifanía es la fiesta de la Encarnación, en Occidente se celebra con esta fiesta la revelación de Jesús al mundo pagano, la verdadera Epifanía. La celebración gira en torno a la adoración a la que fue sujeto el Niño Jesús por parte de los tres Reyes Magos (Mt 2 1-12) como símbolo del reconocimiento del mundo pagano de que Cristo es el salvador de toda la humanidad.
De acuerdo a la tradición de la Iglesia del siglo I, se relaciona a estos magos como hombres poderosos y sabios, posiblemente reyes de naciones al oriente del Mediterráneo, hombres que por su cultura y espiritualidad cultivaban su conocimiento de hombre y de la naturaleza esforzándose especialmente por mantener un contacto con Dios. Del pasaje bíblico sabemos que son magos, que vinieron de Oriente y que como regalo trajeron incienso, oro y mirra; de la tradición de los primeros siglos se nos dice que fueron tres reyes sabios: Melchor, Gaspar y Baltazar.

 

Felices Reyes Magos


FELIZ NOCHE BUENA


 

pastorcillos

Evangelio según San Lucas 2,1-14.
En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo.
Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria.
Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen.
José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David,
para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.
Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre;
y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.
En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche.
De pronto, se les apareció el Angel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor,
pero el Angel les dijo: “No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo:
Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor.
Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.
Y junto con el Angel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
“¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!”.

En una noche como la de hoy, en un pueblecito llamado Belén, la Virgen María y San José Se acomodaron en un portal junto a un buey,  para pasar la noche y refugiarse, pues no habían encontrado posada y María estaba de parto.

Habían recorrido unos 115 Kilómetros, distancia que separa  Nazaret, ciudad situada en el Distrito Norte de Israel, en las estribaciones meridionales de los montes de la Baja Galilea, a 10 km al norte del monte Tabor y a 23 km al oeste del mar de Galilea de Belén, ciudad de la actual palestina en la región conocida como Cisjordania, situada a unos 9 km al sur de Jerusalén y enclavada en los montes de Judea.

Debió  de ser un viaje incomodo, a pie y en mula o borrico Con María santísima embarazada y Próximo el parto.

Pero María nuestra Madre sabía que su Rey estaba cerca de ella como lo supo su prima Isabel desde el principio de la gestación de María.  Se sabía con su Hijo su Señor,  dando testimonio de su Fe, de su Humildad,  su Entrega y Abnegación, he aquí la esclava del Señor, no puso trabas a los inconvenientes y los acato con amor.

gracias Santa Virgen María por Ser Nuestra Madre, Nuestro Consuelo , la Portadora de la Luz de Nuestra Redención. gracias por ser Corredentora Nuestra y gracias San José Santo Protector y Señor Nuestro, por tu Abnegación Amor y tu Protección.

Purísima Concepción

 

Inmaculada-

Bendita sea tu pureza

Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,

pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.

A Ti, celestial princesa, 
Virgen Sagrada María, 
te ofrezco en este día, 
alma, vida y corazón.

Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.

*  *  *

 

 

“INEFFABILIS DEUS”
Epístola apostólica de Pío IX
8 de diciembre de 1854

SOBRE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

1. María en los planes de Dios.

El inefable Dios, cuya conducta es misericordia y verdad, cuya voluntad es omnipotencia y cuya sabiduría alcanza de límite a límite con fortaleza y dispone suavemente todas las cosas, habiendo, previsto desde toda la eternidad la ruina lamentabilísima de todo el género humano, que había de provenir de la transgresión de Adán, y habiendo decretado, con plan misterioso escondido desde la eternidad, llevar al cabo la primitiva obra de su misericordia, con plan todavía más secreto, por medio de la encarnación del Verbo, para que no pereciese el hombre impulsado a la culpa por la astucia de la diabólica maldad y para que lo que iba a caer en el primer Adán fuese restaurado más felizmente en el segundo, eligió y señaló, desde el principio y antes de los tiempos, una Madre, para que su unigénito Hijo, hecho carne de ella, naciese, en la dichosa plenitud de los tiempos, y en tanto grado la amó por encima de todas las criaturas, que en sola ella se complació con señaladísima benevolencia. Por lo cual tan maravillosamente la colmó de la abundancia de todos los celestiales carismas, sacada del tesoro de la divinidad, muy por encima de todos los ángeles y santos, que Ella, absolutamente siempre libre de toda mancha de pecado y toda hermosa y perfecta, manifestase tal plenitud de inocencia y santidad, que no se concibe en modo alguno mayor después de Dios y nadie puede imaginar fuera de Dios.

Y, por cierto era convenientísimo que brillase siempre adornada de los resplandores de la perfectísima santidad y que reportase un total triunfo de la antigua serpiente, enteramente inmune aun de la misma mancha de la culpa original, tan venerable Madre, a quien Dios Padre dispuso dar a su único Hijo, a quien ama como a sí mismo, engendrado como ha sido igual a sí de su corazón, de tal manera que naturalmente fuese uno y el mismo Hijo común de Dios Padre y de la Virgen, y a la que el mismo Hijo en persona determinó hacer sustancialmente su Madre y de la que el Espíritu Santo quiso e hizo que fuese concebido y naciese Aquel de quien él mismo procede.

2. Sentir de la Iglesia respecto a la concepción inmaculada. Sigue leyendo