oraciones

LOS SIETE DOLORES DE LA VIRGEN MARÍA

 

dolorosa

Siempre los cristianos han aprendido de la Virgen a mejor amar a Jesucristo.

La devoción a los Siete Dolores de la Virgen María se desarrolló por diversas revelaciones privadas.

La Virgen comunicó a Santa Brígida de Suecia (1303-1373):

“Miro a todos los que viven en el mundo para ver si hay quien se compadezca de Mí y medite mi dolor, mas hallo poquísimos que piensen en mi tribulación y padecimientos. Por eso tú, hija mía, no te olvides de Mí que soy olvidada y menospreciada por muchos. Mira mi dolor e imítame en lo que pudieres. Considera mis angustias y mis lágrimas y duélete de que sean tan pocos los amigos de Dios.”

Nuestra Señora prometió que concedería siete gracias a aquellas almas que la honren y acompañen diariamente, rezando siete Ave Marías mientras meditan en sus lágrimas y dolores:

1. “Yo concederé la paz a sus familias.”

2. “Serán iluminadas en cuanto a los divinos Misterios.”

3. “Yo las consolaré en sus penas y las acompañaré en sus trabajos.»

4. “Les daré cuanto me pidan, con tal de que no se oponga a la adorable voluntad de mi divino Hijo o a la salvación de sus almas.”

5. “Los defenderé en sus batallas espirituales contra el enemigo infernal y las protegeré cada instante de sus vidas.”

6. “Les asistiré visiblemente en el momento de su muerte y verán el rostro de su Madre.

7. “He conseguido de mi Divino Hijo que todos aquellos que propaguen la devoción a mis lágrimas y dolores, sean llevadas directamente de esta vida terrena a la felicidad eterna ya que todos sus pecados serán perdonados y mi Hijo será su consuelo y gozo eterno.”

Según San Alfonso María Ligorio, Nuestro Señor reveló a Santa Isabel de Hungría que El concedería cuatro gracias especiales a los devotos de los dolores de Su Madre Santísima:

1. Aquellos que antes de su muerte invoquen a la Santísima Madre en nombre de sus dolores, obtendrán una contrición perfecta de todos sus pecados.

2. Jesús protegerá en sus tribulaciones a todos los que recuerden esta devoción y los protegerá muy especialmente a la hora de su muerte.

3. Imprimirá en sus mentes el recuerdo de Su Pasión y tendrán su recompensa en el cielo.

4. Encomendará a estas almas devotas en manos de María, a fin de que les obtenga todas las gracias que quiera derramar en ellas.

Meditar los siete Dolores de Nuestra Madre Santísima es una manera de compartir los sufrimientos más hondos de la vida de María en la tierra.
La fiesta de Nuestra Señora de los Dolores se celebra el 15 de septiembre, al día siguiente de la Exaltación de la Santa Cruz.
Al pie de la Cruz, donde una espada de dolor atravesó el corazón de María, Jesús nos entregó a Su Madre como Madre nuestra poco antes de morir. En respuesta a esta demostración suprema de Su amor por nosotros, digamos cada día de nuestras vidas:

“Sí, Ella es mi Madre. Jesús, yo la recibo y Te pido que me prestes Tu Corazón para amar a María como Tú la amas.”

ROSARIO DE LOS 7 DOLORES

Se reza un Padrenuestro y siete Ave Marías por cada dolor de la Virgen.
Al mismo tiempo le pedimos que nos ayude a entender el mal que hemos cometido y nos lleve a un verdadero arrepentimiento. Al unir nuestros dolores a los de María, tal como Ella unió Sus dolores a los de su Hijo, participamos en la redención de nuestros pecados y los del mundo entero.

Acto de Contrición

Señor mío, Jesucristo, me arrepiento profundamente de todos mis pecados. Humildemente suplico Tu perdón y por medio de Tu gracia, concédeme ser verdaderamente merecedor de Tu amor, por los méritos de Tu Pasión y Tu muerte y por los dolores de Tu Madre Santísima. Amén.
(Se aconseja leer del Evangelio las citas que acompañan a cada dolor)

Primer Dolor – La profecía de Simeón (cf. Lucas 2,22-35)

Qué grande fue el impacto en el Corazón de María, cuando oyó las tristes palabras con las que Simeón le profetizó la amarga Pasión y muerte de su dulce Jesús. Querida Madre, obtén para mí un auténtico arrepentimiento por mis pecados.

-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

Segundo Dolor – La huida a Egipto (Mateo 2,13-15)

Considera el agudo dolor que María sintió cuando ella y José tuvieron que huir repentinamente de noche, a fin de salvar a su querido Hijo de la matanza decretada por Herodes. Cuánta angustia la de María, cuántas fueron sus privaciones durante tan largo viaje. Cuántos sufrimientos experimentó Ella en la tierra del exilio. Madre Dolorosa, alcánzame la gracia de perseverar en la confianza y el abandono a Dios, aún en los momentos más difíciles de mi vida.

-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

Tercer Dolor – El Niño perdido en el Templo (Lucas 2,41 -50)

Qué angustioso fue el dolor de María cuando se percató de que había perdido a su querido Hijo. Llena de preocupación y fatiga, regresó con José a Jerusalén. Durante tres largos días buscaron a Jesús, hasta que lo encontraron en el templo. Madre querida, cuando el pecado me lleve a perder a Jesús, ayúdame a encontrarlo de nuevo a través del Sacramento de la Reconciliación.

-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

Cuarto Dolor – María se encuentra con Jesús camino al Calvario (IV Estación del Vía Crucis)

Acércate, querido cristiano, ven y ve si puedes soportar tan triste escena. Esta Madre, tan dulce y amorosa, se encuentra con su Hijo en medio de quienes lo arrastran a tan cruel muerte. Consideren el tremendo dolor que sintieron cuando sus ojos se encontraron – el dolor de la Madre bendita que intentaba dar apoyo a su Hijo. María, yo también quiero acompañar a Jesús en Su Pasión, ayúdame a reconocerlo en mis hermanos y hermanas que sufren.

-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

Quinto Dolor – Jesús muere en la Cruz (Juan 19,17-39)

Contempla los dos sacrificios en el Calvario – uno, el cuerpo de Jesús; el otro, el corazón de María. Triste es el espectáculo de la Madre del Redentor viendo a su querido Hijo cruelmente clavado en la cruz. Ella permaneció al pie de la cruz y oyó a su Hijo prometerle el cielo a un ladrón y perdonar a Sus enemigos. Sus últimas palabras dirigidas a Ella fueron: “Madre, he ahí a tu hijo.” Y a nosotros nos dijo en Juan: “Hijo, he ahí a tu Madre.” María, yo te acepto como mi Madre y quiero recordar siempre que Tú nunca le fallas a tus hijos.

-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

Sexto Dolor – María recibe el Cuerpo de Jesús al ser bajado de la Cruz (Marcos 15, 42-46)

Considera el amargo dolor que sintió el Corazón de María cuando el cuerpo de su querido Jesús fue bajado de la cruz y colocado en su regazo. Oh, Madre Dolorosa, nuestros corazones se estremecen al ver tanta aflicción. Haz que permanezcamos fieles a Jesús hasta el último instante de nuestras vidas.

-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

Séptimo Dolor -Jesús es colocado en el Sepulcro (Juan 19, 38-42)

Oh Madre, tan afligida! Ya que en la persona del apóstol San Juan nos acogiste como a tus hijos al pie de la cruz y ello a costa de dolores tan acerbos, intercede por nosotros y alcánzanos las gracias que te pedimos en esta oración. Alcánzanos, sobre todo, oh Madre tierna y compasiva, la gracia de vivir y perseverar siempre en el servicio de tu Hijo amadísimo, a fin de que merezcamos alabarlo eternamente en el cielo.

-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

Oración final

Oh Doloroso e Inmaculado Corazón de María, morada de pureza y santidad, cubre mi alma con tu protección maternal a fin de que siendo siempre fiel a la voz de Jesús, responda a Su amor y obedezca Su divina voluntad. Quiero, Madre mía, vivir íntimamente unido a tu Corazón que está totalmente unido al Corazón de tu Divino Hijo. Átame a tu Corazón y al Corazón de Jesús con tus virtudes y dolores. Protégeme siempre. Amén.


Fiesta de la Divina Misericordia


 

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Hay un mensaje nuevo de Nuestro Señor Jesucristo para el mundo de  hoy, que nos ha lle­gado a  través de revelaciones hechas  a Santa María Faustina  Kowalska, por el que se define, como última tabla de salvación, el recurso en esta vida  a la  Divina Misericordia, que  es infinita.

Este mensaje de la Divina Misericordia plan divino para los últimos tiempos está aprobado, recomendado e   impulsado por el Vicario de Cristo.

 

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misericordia antes que justicia

 

 

 San Juan Pablo II

 

 

 

 

 

 

 

“La Luz  dél mensa¡e dé la ‘Divina  ‘Misericordia, confiado a Santa Faustina  por’:Jesucristo, iluminará al hombre del Tercer Milenio”.

El Papa afirmó que  rezaba continuamente la oración del  Rosario de  la  Divina Misericordia:

“Por la dolorosa Pasión  de  tu  Hijo, ten  mise­ricordia  de nosotros y del mundo entero”.

“¡Sacerdotes, haced de la Divina Misericordia vuestro programa sacerdotal en este tiempo necesitado como nunca!’:

Por  iniciativa de  Juan  Pablo II  han sido dis­tribuidas millones de estampas en  las que él puso estas palabras:

“Sed apóstoles de  la  Divina Misericordia”.

Benedicto XVI

“.Jesús, confio en ‘Ti; en estas palabras se resume la fe del cristiano, que es la  fe en la omnipresencia del amor misericordioso de Dios

 

El  secreto para que   este mundo de  guerra y odio  consiga la  paz:

300- “La humanidad no conseguirá la paz hasta que  no  se dirija  con confianza a  Mi misericordia”.

Cristianos  privilegiados y  especialmente  pre­dilectos son aquéllos que han sabido vivir  seria­mente la devoción a la  Divina Misericordia. A la hora de la muerte serán tratados con  Bondad sin

1224- “Las almas que  veneran y glorifican Mi misericordia son las que  más  lamentaron Mi Pasión  y penetraron más  profundamente en  Mi espíritu. Ellas  son  un  reflejo  viviente de  Mi Corazón  compasivo. Estas almas res­plandecerán con  un resplandor especial en  la vida  futura.  Ninguna  de ellas irá al fuego  del infierno. Defenderé de  modo especial a cada una  en la hora de la muerte”.

Los apóstoles que  propagan esta Devoción están en  la mira predilecta del Señor:

1075- “A las  almas que  propagan  la devo­ción  a  Mi  misericordia  las  protejo   durante toda su vida como una madre  cariñosa (prote­ge) a su  niño  recién nacido y a la hora  de  la muerte no seré  para ellas Juez sino Salvador misericordioso”.

1540- “Todas  las almas que  adoren  Mi misericordia y propaguen la devoción invi­tando a  otras  almas a conimr en  Mi miseri­cordia  no  experimentarán terror  en  la hora de  la  muerte. Mi misericordia las  protegerá en ese  último combate…”

Predilección de Jesucristo por  quienes exponen y veneran la Imagen de  la Divina  Misericordia:

48-  “Prometo que  el alma  que venera esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí  en  la tierra,  la victoria sobre  los  enemi­gos  y, sobre  todo, a la hora  de la muerte Yo Mismo la defenderé como Mi gloria”.

El mismo Jesús ordena que  el Papa establezca la   Fiesta  de   la   Misericordia -2°  Domingo  de Pascua-  como día   de  perdón  total de culpas y penas:

300- “Pide a Mi siervo fiel que en aquel día hable al mundo entero de esta gran miseri­cordia  Mia; que quien se acerque ese día a la Fuente deVida, recibirá el perdón total de las culpas y de las penas”.

la confianza es clave. El número y grado de dones se condiciona a la confianza en Él. Es ésta la virtud que más le agrada:

1578- “Que las almas que tienden a la perfección adoren especialmente Mi misericordia, porque la abundancia de gracias que les concedo proviene de Mi misericordia. Deseo que estas almas se distingan por una  confianza  sin  límites en Mi  misericordia. Yo Mismo Me ocupo de la santificación de estas almas, les daré todo lo  que sea necesario para su santificación. Las gra­cias de Mi  misericordia se toman con un solo  recipiente  y  éste es la confianza. Cuanto más confie un alma, tanto más reci­birá. Las almas que confian sin límites son Mi gran consuelo, porque en  tales  almas vierto todos los tesoros de Mis  gracias.  Me alegro de que pidan mucho, porque  Mi deseo es dar mucho, muchísimo”.

1146- “Hija mía, escribe sobre Mi  mise­ ricordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia. A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden”.

723- “Quien confia en Mi misericordia no perecerá porque todos sus asuntos son Míos y  los enemigos se estrellarán a los pies de Mi escabel”.

1273- “El alma que confia en Mi  miseri­ cordia  es  la  más  feliz  porque  Yo   Mismo tengo cuidado de ella”.

Una promesa especial para los  sacerdotes en orden a la  conversión de  los  pecadores:

santafaustina

1521- “Diles a Mis  sacerdotes  que los pe­ cadores más empedernidos se ablandarán bajo sus palabras cuando ellos hablen de Mi misericordia  insondable,  de la compasión que tengo  por ellos en  Mi  Corazón. A  los sacerdotes que proclamen y alaben  Mi misericordia, les daré una fuerza prodigiosa y ungiré sus palabras y sacudiré los corazo­ nes a los cuales hablen”.

Una oración determinante a la  hora de  con­ seguir la  conversión y la salvación de  los  hom­bres. Es  la  coronilla de  la  Divina Misericordia:

687- “Reza incesantemente esta coronilla que te  he enseñado. Quien quiera que la rece recibirá gran misericordia a la  hora de la  muerte.   Los    sacerdotes   se  la  recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación”.

 


Jaculatoria: “Jesús, Confío en Ti”


 

Coronilla  o Rosario de la Divina Misericordia

Se comienza con: Un Padrenuestro… un Ave María…y el Credo.

En las cuentas grandes:

“Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad  de Tu Amadísimo  Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los d el mundo entero

En las cuentas pequeñas:

“Por  Su Dolorosa Pasión, ten misericordia  de nosotros y del mundo entero”.

Al terminar las cinco decenas, se  procede a decir tres veces:

“Santo  Dios , Santo Fuerte, Santo inmortal, Ten piedad de nosotros y del mundo entero”.

A las tres: Hora de la Misericordia. Medita aunque sea brevemente la Pasión y Muerte del Señor. Pide sobre todo por los pecadores. En esta hora nada le será negado a quien lo pida por los méritos de la Pasión.

Los rayos rojo y pálido.

“Oh, Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia  para nosotros , en Ti confío” .

La Imagen. Ponla enseguida en tu casa.

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“… El alma que venera esta imagen  no perecerá”, A la hora de la muerte Yo mismo la defenderé como Mi gloria”.



754- “A   las almas que recen esta  coro­nilla, Mi  misericordia las envolverá en vida y especialmente a la  hora de la muerte”.

811- “… Defenderé como Mi gloria a cada alma que rece esta coronilla en la  hora de la muerte, o cuando los demás la  recen junto al agonizante, quienes obtendrán el mismo perdón. Cuando cerca  del agonizante es rezada esta coronilla, se aplaca la  ira divina y  la   insondable  misericordia  envuelve  al alma y se conmueven las entrañas de Mi misericordia por la dolorosa Pasión de Mi Hijo”.

848- “Oh, qué gracias más grandes concederé a las almas que recen esta coronilla; las entrañas  de Mi  misericordia se enternecen  por  quienes  rezan  esta  coronilla… Habla al mundo de Mi misericordia para que toda la  humanidad conozca la  infinita misericordia Mía. Es una señal de los últimos tiempos, después de ella vendrá el día de la justicia.  Todavía queda tiempo,  que  recurran, pues, a la Fuente de Mi  Misericordia, se beneficien de la Sangre y  del Agua que brotó para ellos”.

1541- “Hija mía, anima a las almas a rezar la coronilla que te he dado. A quienes recen esta coronilla, Me  complazco en darles lo que me pidan. Cuando la  recen los pecadores empedernidos, colmaré sus almas de paz y la  hora de su muerte será feliz… Proclama que ningún alma que ha invocado Mi  misericordia ha quedado decepcionada ni  ha sentido confusión, Me  complazco particular mente en el alma que confía en Mi bondad. Escribe: cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, Me  pondré entre el Padre y el  alma agonizante no como el Juez justo sino como el Salvador misericordioso”.

El  tiempo para recurrir a su misericordia, es ahora, si no  lo hacemos, después sólo  actuará la justicia:

1588- “En el Antiguo Testamento enviaba a los profetas con truenos a mi  pueblo. Hoy te envío a ti a toda la   humanidad  con  Mi misericordia… Mi mano se resiste a tomar la espada de la justicia. Antes del día de la jus­ticia envío el día de la misericordia…”

Este mensaje está especialmente programado para preparar al  mundo a la última venida de Jesucristo:

965- “… Habla a las almas de esta  gran misericordia  Mía, porque está cercano el día terrible, el día de Mi justicia…”

429- “… Prepararás al mundo para mi últi­ma venida…”

83- “Antes de venir como el Juez Justo, vengo como el Rey de Misericordia. Antes de que llegue el día de la justicia, le será dado a los hombres este signo en el cielo. Se apagará toda luz en el cielo y  habrá una gran oscuridad en toda la tierra. Entonces, en el cielo aparecerá el signo de la cruz y de los  orificios  donde  fueron  clavadas  las manos y los pies del Salvador, saldrán gran­ des luces que durante algún tiempo ilumi­narán la tierra. Eso sucederá poco tiempo antes del último día”.

Después de  gran esfuerzo y lucha por  parte de los  apóstoles difusores de   este  mensaje, final­ mente la Divina Misericordia triunfará y brillará:

1659- “La gloria de la Divina Misericordia ya resuena a pesar de  los esfuerzos de los enemigos y  de Satanismo, que odia muchísimo  la  Divina  Misericordia¡  como esta obra le arrebatará un gran número de almas, el espíritu de las tinieblas tienta, a veces  violentamente,  a  personas  buenas para que obstaculicen esta obra. Sin embargo, conocí claramente que la voluntad de Dios ya  se está cumpliendo, y se cumplirá hasta el último detalle”.


abandono  en la misericordia

Si quieres conocer a  fondo  este  maravilloso mensaje de amor que Jesucristo  nos envía del Cielo,

Diario de Santa Faustina Kowalska


Pascua de Resurrección


Pascua de Resurrección

Regína coeli, lcetáre,

allelúia,

Quía quem meruísti portáre,

allelúia,

Resurréxit sicut dixit,

allelúia;

Ora pro nobis Deum,

 

allelúia.

Alégrate, Reina del cielo.

Aleluya

Porque el que mereciste llevar en tu seno,

aleluya.

Resucitó como dijo,

aleluya:

Ruega por nosotros a Dios,

aleluya.

Jesús Resucitado

Secuencia

 

Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza a gloria de la Víctima propicia dela Pascua.

Cordero sin pecado que a las ovejas salva, a Dios y a los culpables unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte en singular batalla, y, muerto el que es la Vida, triunfante se levanta.

¿Qué has visto de camino, María, en la mañana?

¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza! Venid a Galilea, allí el Señor aguarda;

allí veréis los suyos la gloria de la Pascua.

Primicia de los muertos, sabemos por tu gracia que estás resucitado; la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate de la miseria humana y da a tus fieles parte en tu victoria santa.

Amén. Aleluya.

Aleluya. Aleluya. Aleluya.

Ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo.

«Canticorum iubilo»

Canticorum jubilo Regi magno

psallite. Iam resultent musica unda

tellus sidera. Personantes organis,

jubílate, plandite.

Cantad salmos con gran júbilo de

cánticos al Rey. Resuenen la música,

el mar, la tierra, las estrellas. Que los

instrumentos de música resuenen.

Alegraos, aplaudid.


CORONA ANGÉLICA EN HONOR DE SAN MIGUEL ARCANGEL


Sintítulo


Un día San Miguel Arcángel  apareció a la devota Sierva  de  Dios Antonia De Astónac. El arcángel le dijo  a la religiosa que  deseaba  ser honrado  mediante la recitación de  nueve  salutaciones.  Estas nueve plegarias corresponden a los nueve coros de ángeles.  La corona  consiste  de  un  Padrenuestro y tres Ave Marías en honor de cada coro angelical.

Promesas: A los que  practican esta devoción  en su  honor, San  Miguel  promete grandes  bendicio­nes: Enviar  un  ángel  de cada  coro  angelical  para acompañar a los devotos  a la hora  de la Santa  Co­munión. Además,  a los que  recitasen  estas nueve salutaciones todos  los días, les asegura que disfru­tarán  de su asistencia  continua. Es decir, durante esta  vida  y también después   de  la  muerte. Aun mas,  serán  acompañados de  todos  los  ángeles  y con todos sus seres queridos, parientes y familiares serán  librados  del Purgatorio.

En  esta  coronilla invocaremos a los  nueve  co­ros de ángeles. Después de cada  invocación
re­zaremos 1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.
Ofrece­remos esta  coronilla por  la Iglesia,  para  que  sea defendida de todas  las asechanzas del demonio, y por  los que están  más alejados de Dios.

 

En el Nombre del Padre…

 

Se comienza la Corona rezando, la siguiente invocación:

Dios mío, ven en mi auxilio. Señor, date  prisa en socorrerme.

 

Gloria  al Padre, etc.

 

1• SALUTACIÓN. Todopoderoso y eterno  Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los SERAFINES, enciende en  nuestros co­ razones la llama de la perfecta caridad. Amén.

1 Padre Nuestro y 3 Avemarías

 

2• SALUTACIÓN. Todopoderoso y eterno  Dios, por  la  intercesión de  San  Miguel  Arcángel   y del coro celestial de los QUERUBINES, dígnate  darnos tu gracia  para que cada día aborrezcamos más el pecado y corramos con  mayor  decisión   por  el camino de la santidad. Amén.

1 Padre  Nuestro y 3 Avemarías.

 

3• SALUTACIÓN. Todopoderoso y eterno  Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los TRONOS, derrama en  nuestras almas el espíritu de la verdadera humildad. Amén.

1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

 

4• SALUTACIÓN. Todopoderoso y eterno Dios, por  la intercesión de San  Miguel  Arcángel  y del coro celestial de las DOMINACIONES, danos señorío sobre  nuestros  sentidos  de modo  que  no  nos dejemos dominar por las malas inclinaciones. Amén.

1 Padre Nuestro  y 3 Avemarías.

 

5•   SALUTACIÓN.  Todopoderoso  y   eterno Dios,  por la intercesión de San Miguel Arcángel y del  coro  celestial  de  los  PRINCIPADOS,  infun­de  en  nuestro  interior el  espíritu de obediencia.Amén.

1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

 

6•   SALUTACIÓN.  Todopoderoso  y   eterno Dios,  por la intercesión de San  Miguel Arcángel y del coro celestial de las POTESTADES, dígnate proteger nuestras  almas contra las asechanzas y tenta­ ciones del demonio. Amén.

1 Padre Nuestro  y 3 Avemarías.

 

7•   SALUTACIÓN.  Todopoderoso  y   eterno Dios,  por la intercesión de San  Miguel Arcángel y del coro  celestial de las VIRTUDES, no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.

1 Padre Nuestro  y 3 Avemarías.

 

8• SALUTACIÓN. Todopoderoso y eterno  Dios, por  la intercesión  de San  Miguel Arcángel y del coro  celestial de  los ARCÁNGELES, concédenos  el don de la perseverancia en la fe y buenas oiYras de modo que podamos llegar a la gloria del cielo. Amén.

1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

 

9•   SALUTACIÓN.  Todopoderoso  y   eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro  celestial  de los ÁNGELES,  dígnate  dar­ nos la gracia de que nos custodien durante esta vida mortal y luego nos conduzcan al Paraíso. Amén.

1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

 

Se reza un Padre Nuestro en honor de cada uno de los siguientes ángeles:

 

* En honor a San Miguel ……… 1 Padre Nuestro

*En honor a San  Gabriel …….. 1 Padre Nuestro

* En honor a San Rafael ………. 1 Padre Nuestro

* En honor a nuestro ángel de la Guarda……………………… 1 Padre Nuestro

 

Glorioso San Migue!, caudillo y  príncipe   de los ejér­citos celestiales,  fiel custodio de las almas, vencedor de los espíritus  rebeldes, familiar de la casa de Dios, admirable guía después de Jesucristo, de sobrehumana excelencia y virtud, dígnate librar de todo mal a cuantos confiadamente recurrimos a ti y haz que mediante tu incomparable  protección adelantemos todos los días en e!santo servicio de Dios.

V. Ruega por nosotros, glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.

R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

Oremos. Todopoderoso y Eterno Dios, que por un prodigio de tu bondad y misericordia a favor de la común salvación  de los hombres,  escogiste por  Príncipe de tu  Iglesia al gloriosísimo Arcángel San Miguel, te suplicamos nos hagas dignos de ser librados por su poderosa protección de todos nuestros enemigos de modo que en la hora de la muerte ninguno de ellos logre perturbarnos, y podamos ser por él mismo  introducidos en la mansión celestial para contemplar eternamente tu augusta  y divina  Majestad. Por los méritos  de Jesucristo  nuestro Señor. Amén.

 

Oración

Arcángel San Migue!,
defiéndenos en la batalla,
sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanza del demonio.
“Reprímale Dios”,  pedimos suplicantes; y tu, Príncipe dela milicia celestial,
lanza al infierno con el divino poder, a Satanás y a los demás malignos espíritus,
que andan dis­persos por el mundo para la perdición de las almas.
Amén.