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Centenario de las Apariciones

y

Betificación de los pastorcillos

Santos, Jacinta y Francisco

MI INMACULADO CORAZÓN TRIUNFARÁ

Esta es una de las frases célebres del secreto de sor Lucía, uno de los tres pastorcitos que contemplaron a la Virgen en Fátima, hace cien años. He aquí un fragmento de la reflexión que hizo el entonces cardenal Joseph Ratzin­ ger (futuro Benedicto XVI) en el año 2000.
¿Qué quiere decir esto? Que el corazón abierto a Dios, purificado por la contemplación de Dios,es más fuerte que los fusiles y que cualquier tipo de arma. El fiat de María, la palabra de su corazón, ha cambiado la historia del mundo (…) porque gra­ cias a este «SÍ» Dios pudo hacerse hombre (…) y así permanece ahora y para siempre. El maligno tiene poder en este mundo, lo vemos y lo experimenta­ mos continuamente; él tiene poder porque nuestra libertad se deja alejar continuamente de Dios. Pero desde que Dios mismo tiene un corazón humano y de ese modo ha dirigido la libertad del hombre ha­ cia el bien, hacia Dios, la libertad hacia el mal ya no tiene la última palabra. Desde aquel momento cobran todo su valor las palabras de Jesús: «Padece­ réis tribulaciones en el mundo, pero tened confian­ za; yo he vencido al mundo» (Juan 16, 33). El men­ saje de Fátima nos invita a confiar en esta promesa.
¡Oh dulce Corazón de María, sed la salva­ción mía!

NAVIDAD

Sermón

“Sobre la Navidad”

Santo Cura de Ars

 

Evangelizo vobis gaudium magnun:

natus est vobis hodie Salvator. Vengo a daros una feliz nueva: que os ha nacido hoy un Salvador.

(S. Luc. 2, 10)

 

¿A un moribundo sumamente apegado a la vida puede acaso dársele más dichosa nueva que  decirle  que  un  médico  hábil  va  a  sacarle de  las  puertas  de  la  muerte?  Pues infinitamente más dichosa, es la que el ángel anuncia a todos los hombres en la persona de los pastores. Sí, el demonio  había inferido, por el pecado, las más crueles y mortales heridas a nuestras pobres almas. Había plantado en ellas las tres pasiones más funestas, de  donde  dimanan  todas  las demás,  que  son  el  orgullo,   la  avaricia,  la  sensualidad. Habiendo quedado esclavos de estas vergonzosas pasiones, éramos todos nosotros como enfermos desahuciados, y no podíamos esperar más que la muerte eterna, si Jesucristo, nuestro  verdadero  médico,  no  hubiese venido  a socorrernos.  Pero no,  conmovido  por nuestra  desdicha,  dejó  el  seno  de  su  Padre  y  vino  al  mundo,   abrazándose  con  la humillación, la pobreza y los sufrimientos, a fin de destruir la obra del demonio  y aplicar eficaces remedios a las crueles heridas que nos había causado esta antigua serpiente. Sí, viene este tierno Salvador para curarnos de todos estos males, para merecernos la gracia de llevar una vida humilde,  pobre  y mortificada; y, a fin de mejor  conducirnos  a ella, quiere Él mismo darnos ejemplo.  Esto es lo que vemos de una manera admirable  en su nacimiento.

 

Vemos que  Él  nos prepara:  1º. con  sus humillaciones  y obediencia,  un  remedio  para nuestro orgullo;  2.° con su extremada pobreza, un remedio a nuestra afición a los bienes de este mundo,  y 3.°  con su estado de sufrimiento y de mortificación, un  remedio  a nuestro amor a los placeres de los sentidos. Por este medio, nos devuelve la vida espiritual que el pecado de Adán nos había  arrebatado; o, por  mejor  decir, viene a abrirnos  las puertas  del cielo que el pecado nos había  cerrado.  Conforme a esto, pensad vosotros mismos cuál debe ser el gozo y la gratitud de un cristiano a la vista de  tantos beneficios.

¿Se necesita más para movernos a amar a este tierno y dulce Jesús, que viene a cargar con todos nuestros pecados, y va a satisfacer a la justicia de su Padre por todos nosotros? ¡Oh, Dios mío! ¿puede un cristiano considerar todas estas cosas sin morir de amor y gratitud?.

 

I.-Digo, pues, que la primera llaga que el pecado causó en nuestra alma es el orgullo,  esa pasión tan peligrosa, que consiste en el fondo de amor y estima de nosotros mismos, el cual hace: 1.° que no queramos depender de nadie ni obedecer; 2.° que nada temamos tanto como vernos humillados a los ojos de los hombres; 3.° que busquemos todo lo que nos puede ensalzar en su estimación.

Pues bien, ved lo que Jesucristo viene a combatir en su nacimiento por  la humildad  más profunda. No solamente  quiere Él  depender  de su Padre celestial y obedecerle en todo, sino que quiere también obedecer a los hombres y en alguna  manera depender  de su voluntad. En efecto: el emperador  Augusto  ordena que se haga el censo de todos sus súbditos, y que cada uno de ellos se haga inscribir en el lugar donde nació. Y vemos que, apenas publicado este edicto, la Virgen Santísima y San José  se ponen  en camino,  y Jesucristo,  aunque  en el seno de su madre,  obedece con conocimiento y elección esta orden. Decidme; ¿podemos encontrar ejemplo de humildad más grande y más capaz de movernos a practicar esta virtud con amor y diligencia? ¡Qué!

¿un  Dios obedece  a sus criaturas  y quiere  depender  de  ellas, y nosotros,  miserables pecadores, que, en vista de nuestras miserias espirituales, debiéramos escondernos en el polvo,   ¿podemos   aun   buscar   mil   pretextos   para   dispensarnos   de   obedecer   los mandamientos de Dios y de su Iglesia a nuestros superiores, que ocupan en esto el lugar del mismo Dios? ¡Que bochorno  para nosotros, si comparamos nuestra conducta con la de Jesucristo! Otra lección de humildad  que nos da Jesucristo es la de haber querido sufrir la repulsa del mundo.  Después de un viaje de cuarenta leguas, María y José llegaron  a Belén. Con qué honor  no  debía  ser recibido  Aquel  a quien  esperaban hacía  miles de años!  Más  como  venía  para  curarnos  de  nuestro  orgullo  y enseñarnos  la  humildad, permite que todo el mundo lo rechace y nadie le quiera hospedar. Ved, pues, al Señor del universo, al Rey de cielos y tierra  despreciado, rechazado de los hombres, por los cuales viene a dar la vida a fin de salvarnos. Preciso es, pues, que el Salvador se vea reducido a que  unos  pobres  animales  le  presten  su  morada.  ¡Dios  mío!  ¡qué  humildad   y  qué anonadamiento para un Dios! Sin duda, nada nos es tan sensible como las afrentas, los desprecios y las repulsas; pero  si nos paramos a considerar los que padeció  Jesucristo,

¿podremos  nunca  quejarnos,  por  grandes  que  sean  los  nuestros?  ¡Qué  dicha  para nosotros, tener ante los ojos tan hermoso modelo,  al cual podemos seguir sin temor de equivocarnos!.

Digo  que  Jesucristo,  muy  lejos de buscar lo que  podía  ensalzarle en la estima  de los hombres, quiere, por el contrario, nacer en la oscuridad y en el olvido;  quiere que unos pobres pastores sean secretamente avisados de su nacimiento por un ángel, a fin de que las primeras adoraciones que reciba vengan de los más humildes entre los hombres. Deja en su reposo y en su abundancia a los grandes y a los dichosos del siglo, para enviar sus embajadores  a los pobres,  a fin de que  sean consolados en su estado,  viendo  en un pesebre,  tendido sobre  un  manojo  de  paja;  a  su Dios y Salvador.  Los ricos  no  son llamados  sino  mucho  tiempo después, para  darnos  a entender  que  de  ordinario  las riquezas y comodidades suelen alejarnos de Dios. Después de tal ejemplo, ¿podremos ser ambiciosos y conservar el corazón henchido  de orgullo  y lleno de vanidad? ¿Podremos todavía buscar la estimación y el aplauso de los hombres, si volvemos los ojos al pesebre?

¿No nos parecerá oír al tierno y amable Jesús que nos dice a todos: «Aprended de mí, que soy manso y humilde  de corazón»? (Mat., 10. 10). Gustemos, pues, de vivir en el olvido  y desprecio  del mundo;  nada temamos  tanto, nos dice San Agustín,  como  los honores  y las riquezas de este mundo,  porque,  si fuera permitido amarlas, las hubiera amado también Aquél que se hizo hombre por amor nuestro. Si Él huyó y despreció todo esto,  nosotros  debemos  hacer otro tanto, amar  lo  que  Él  amó  y despreciar lo  que  Él despreció: tal es la lección que Jesucristo  nos da al venir al mundo,  y tal es, al propio tiempo, el remedio  que aplica a nuestra primera  llaga, que es el orgullo.  Pero hay, en nosotros una segunda llaga no menos peligrosa: la avaricia.

II.-Digo, que la segunda llaga que el pecado ha abierto en el corazón del hombre,  es la avaricia, es decir, el amor desordenado de las riquezas y bienes terrenales.

¡Qué estragos causa esta pasión en el mundo! Razón tiene San Pablo en decirnos que ella es la fuente de  todos  los males. ¿No es, en  efecto, de  este maldito interés  de  donde  vienen  las injusticias, las envidias, los odios, los perjurios, los pleitos, las riñas, las animosidades y la dureza con los pobres? Según esto, ¿podemos extrañarnos de que Jesucristo, que viene a la tierra para curar las pasiones de los hombres, quiera nacer en la más grande pobreza y en la privación  de todas las comodidades,  aun de aquellas que parecen necesarias a la vida humana?  Y por esto vemos que comienza por escoger una Madre  pobre  y quiere pasar por hijo de un pobre artesano; y, como los profetas habían anunciado que nacería de la familia real de David, a fin de conciliar este noble origen con su grande amor a la pobreza, permite que, en el tiempo de su nacimiento, esta ilustre familia haya caído en la indigencia. Va todavía más lejos. María y José, aunque hartó pobres, tenían, con todo, una pequeña casa en Nazaret; esto era todavía demasiado para Él : no quiere nacer en un lugar que le pertenezca; y por esto obliga a su santa Madre, a que haga con José un viaje a Belén en el tiempo preciso en que ha de ponerle  en el mundo.  ¿Pero a lo menos en Belén, patria de su padre David, no hallará parientes que le reciban en su casa? Nada de esto, nos dice el Evangelio; no  hay quien  le quiera  recibir;  todo el mundo  le rechaza. Decidme, ¿a dónde irá este tierno Salvador, si nadie le quiere recibir para resguardarle de las inclemencias  de  la  estación?  No  obstante, queda  todavía  un  recurso:  irse a una posada. José  y María  se presentan,  en efecto. Pero Jesús,  que todo lo tenia previsto, permitió que el concurso fuese tan grande que no quedase ya sitio para ellos. ¿A dónde irá, pues, nuestro amable Salvador? San José y la Santísima Virgen, buscando por todos los lados,  divisan  una  vieja  casucha donde  se recogen  las bestias  cuando  hace  mal tiempo. ¡Oh, cielos! ¡asombraos! ¡un Dios en un establo! Podía escoger el más espléndido palacio;  mas, como  ama tanto la pobreza,  no  lo hará. Un establo  será su palacio,  un pesebre su cuna, un poco de paja su lecho, míseros pañales serán todo su ornamento, y pobres pastores formarán su corte.

 

Decidme, ¿podía enseñarnos de una manera más eficaz el desprecio que debemos tener a los bienes y riquezas de este mundo,  y, al propio  tiempo, la estima en que hemos de tener la pobreza  y a los pobres? Venid, miserables, dice San Bernardo,  venid vosotros, todos los que tenéis el corazón apegado a los bienes de este mundo,  escuchad lo que os dicen  este  establo,  esta  cuna  y  estos  pañales  que  envuelven  a  vuestro  Salvador!

¡Desdichados de vosotros los que amáis los bienes de este mundo! ¡Cuán difícil es que los ricos se salven! ¿Por qué? -me preguntaréis- ¿Por qué? Os lo diré:

 

1.° Porque ordinariamente la persona rica está llena de orgullo;  es menester que todo el mundo  le haga  acatamiento; es menester  que  las voluntades  de todos  los demás se sometan a la suya

2.° Porque las riquezas apegan nuestro corazón a la vida presente: así vemos todos los días que los ricos temen en gran manera la muerte.

3.° Porque las riquezas son la ruina del amor de Dios y extinguen todo sentimiento de compasión con los pobres, o, por mejor decir, las riquezas son un instrumento que pone en juego  todas  las demás pasiones. Si  tuviésemos  abiertos  los ojos del alma,  ¡cuanto temeríamos  que nuestro  corazón se apegase a las cosas de este mundo!  Si  los pobres llegaran a entender bien cuánto los acerca a Dios su estado y de qué modo  les abre el cielo,  ¡cómo  bendecirían  al Señor  por  haberlos  puesto  en una  posición  que  tanto les aproxima a su Salvador !Si ahora me preguntáis: ¿cuáles son esos pobres a quienes tanto ama Jesucristo? Son, los que sufren su pobreza con espíritu de penitencia, sin murmurar  y sin quejarse. Sin esto, su pobreza no les serviría sino para hacerlos aun más culpables que los ricos. Entonces, -me diréis- ¿qué han de hacer los ricos para imitar a un Dios tan pobre y despreciado? Os lo diré: no han de apegar su corazón a los bienes que poseen; han de emplear esos bienes en buenas obras en cuanto puedan;  han de dar gracias a Dios por haberles concedido un medio tan fácil de rescatar sus pecados con sus limosnas; no han de despreciar nunca a los que son pobres, antes al contrario, han de respetarlos viendo en ellos una gran semejanza con Jesucristo. Así es cómo, con su gran pobreza, nos enseña Jesucristo  a combatir nuestro  apego  a los bienes de este mundo;  por  ella nos cura la segunda llaga que nos ha causado el pecado. Pero nuestro tierno Salvador quiere todavía curarnos una tercera llaga producida en nosotros por el pecado, que es la sensualidad.

 

III.-Esta pasión consiste en el apetito desordenado  de los placeres que se gozan por los sentidos. Esta funesta pasión nace del exceso en el comer y beber, del excesivo amor al descanso, a las regalos y comodidades  de la vida, a los espectáculos,  a las reuniones profanas; en una palabra, a todos los placeres que dan gusto a los sentidos.

¿ Qué hace Jesucristo para curarnos de esta peligrosa enfermedad? Vedlo: nace en los sufrimientos, las lágrimas y la mortificación; nace durante la noche, en la estación más rigurosa del año. Apenas nacido, se le tiende sobre unos manojos de paja, en un establo. ¡Oh, Dios mío!

¡qué estado para un Dios! Cuando el Eterno Padre crió a Adán, le puso en un jardín de delicias; nace ahora su Hijo, y le pone sobre un puñado  de paja. ¡Oh, Dios mío! Aquel que hermosea el cielo y la tierra, Aquel que constituye toda la felicidad de los ángeles y de los santos,  quiere nacer y vivir y morir  entre sufrimientos.  ¿Puede acaso mostrarnos  de una manera más elocuente el desprecio que debemos tener a nuestro  cuerpo,  y cómo debemos  tratarlo  duramente  por  temor  de  perder  el  alma?  ¡Oh,  Dios  mío!  ¡qué contradicción!  Un  Dios  sufre  por  nosotros,  un  Dios  derrama  lágrimas  por  nuestros pecados, y nosotros nada quisiéramos sufrir, quisiéramos toda suerte de comodidades…

Pero también, ¡qué terribles  amenazas no nos hacen las lágrimas y los sufrimientos  de este divino Niño! «¡Ay de vosotros -nos dice Él- que pasáis vuestra vida riendo,  porque día vendrá en que derramaréis lágrimas sin fin!» «El reino de los cielos -nos dice- sufre violencia, y sólo lo arrebatarán los que se la hacen continuamente.» Sí, si nos acercamos confiadamente a la cuna de Jesucristo, si mezclamos nuestras lágrimas con las de nuestro tierno  Salvador,   en  la  hora  de  la  muerte  escucharemos  aquellas  dulces  palabras:

«¡Dichosos los que lloraron, porque serán consolados!»

Tal  es,  pues,  la  tercera  llaga  que  Jesucristo  vino  a  curar  haciéndose  hombre   :  la sensualidad,  es decir,  ese maldito  pecado  de  la  impureza.¡Con  qué  ardor  hemos  de querer, amar y buscar todo lo que puede procurarnos o conservar en nosotros una virtud que  nos  hace  tan agradables  a  Dios!  Sí,  antes  del  nacimiento  de  Jesucristo,  había demasiada distancia  entre Dios y nosotros  para que  pudiésemos atrevernos  a rogarle. Pero  el  Hijo  de  Dios,  haciéndose  hombre,   quiere  aproximarnos   sobremanera  a  Él  y forzarnos a amarle hasta la ternura. ¿Cómo, viendo a un Dios en estado de tierno infante, podríamos  negarnos a amarle con todo nuestro  corazón? Él  quiere ser, por  sí mismo, nuestro Mediador,  se encarga de pedirlo todo al Padre por nosotros; nos llama hermanos e  hijos  suyos;  ¿podía  tornar  otros  nombres  que  nos  inspirasen  mayor  confianza? Vayamos, pues,  a Él  plenamente confiados  cada vez que  hayamos pecado;  Él  pedirá nuestro perdón, y nos obtendrá la dicha de perseverar.

 

Mas, para merecer esta grande y preciosa gracia, es preciso que sigamos las huellas de nuestro modelo;  que amemos, a ejemplo suyo, la pobreza, el desprecio y la pureza; que nuestra  vida responda  a nuestra  alta  cualidad  de hijos y hermanos  de un  Dios hecho hombre.   No,   no   podemos   considerar   la   conducta  de   los  judíos   sin  quedarnos sobrecogidos de asombro. Este pueblo estaba esperando al Salvador hacía ya cientos de años, había  estado rogando  siempre; movido  por el deseo que tenía  de recibirle;  y, al presentarse,  nadie  se encuentra  que  le  ofrezca  un  pequeño   albergue;  siendo  Dios omnipotente vese precisado  a  que  le  presten  su morada  unos  pobres  animales.  No obstante, en la conducta de los judíos,  criminal  como  es, hallo  yo, no  un  motivo  de excusa para aquel pueblo,  sino un motivo de condenación  para la mayor parte de los cristianos. Sabemos que los judíos se habían formado de su libertador una idea que no se avenía  con  el  estado  de  humillación   en  que  Él  se presentaba;  parecían  no  poder persuadirle de que Él fuese el que había de ser su libertador; pues, como nos dice muy bien  San  Pablo: «Si  los judíos  le hubiesen  reconocido  Dios, jamás le hubieran  dado muerte.» (Cor. 2, 8). Pequeña excusa es ésta para los judíos. Mas nosotros, ¿ qué excusa podemos  tener para nuestra  frialdad y nuestro  desprecio de Jesucristo  ? Sí,  sin duda, nosotros creemos verdaderamente que Jesucristo apareció en la tierra, y que dio pruebas las más convincentes  de su divinidad:  he aquí  el objeto de nuestra  solemnidad.  Este mismo  Dios  quiere,  por  la  efusión  de  su  gracia,  nacer  espiritualmente  en  nuestros corazones:  he aquí  los motivos  de nuestra  confianza. Nosotros  nos gloriamos,  y con razón, de reconocer a Jesucristo por nuestro Dios, nuestro Salvador y nuestro modelo:  he aquí  el fundamento de nuestra  fe. Pero, con  todo esto,  decidme,  ¿qué homenaje  le rendimos? ¿Acaso hacemos por ÉL algo más que si todo esto no creyéramos? Decidme,

¿responde a nuestra  creencia nuestra  conducta? Mirémoslo  un  poco  más de cerca, y veremos   que   somos   todavía   más   culpables   que   los   judíos   en   su   ceguera   y endurecimiento.

 

  1. Por de pronto, no hablamos de aquellos que, habiendo perdido la fe, no la profesan ya exteriormente; hablamos de aquellos que creen todo lo que la Iglesia nos enseña, y, sin embargo, nada o casi nada hacen de lo que la religión nos manda. Hagamos acerca de esto  algunas  reflexiones  apropiadas  a los tiempos  en  que  vivimos.  Censuramos a los judíos  por  haber  rehusado  un  asilo a Jesucristo,  a quien  no  conocían.  Pero ¿hemos

reflexionado bien,  que  nosotros  le hacemos  igual  afrenta cada vez que  descuidamos recibirlo  en nuestros  corazones por  la santa  comunión?  Censuramos a los judíos  por haberle crucificado, a pesar de no haberles hecho más que bien; y decidme, ¿a nosotros qué  mal  nos ha hecho?  O, por  mejor  decir,  ¿qué bien  ha dejado  de hacernos? Y en recompensa ¿no le hacemos nosotros el mismo ultraje cada vez que tenemos la audacia de entregarnos  al pecado? Y nuestros pecados ¿no son mucho  más dolorosos para su corazón  que lo que los judíos  le hicieron  sufrir? No podemos  leer sin horror  todas  las persecuciones que sufrió de parte de los judíos, que con ello creían hacer una obra grata a  Dios. Pero ¿no hacemos nosotros  una  guerra  mil  veces más cruel a la santidad  del Evangelio con nuestras costumbres desarregladas? Todo nuestro cristianismo se reduce a una  fe  muerta;  y  parece  que  no  creemos  en  Jesucristo  sino  para  ultrajarle  más  y deshonrarle con una vida tan miserable a los ojos de Dios. Juzgad, según esto, qué deben pensar de nosotros los judíos, y con ellos todos los enemigos de nuestra santa religión. Cuando ellos examinan  las costumbres  de la mayor parte de los cristianos,  encuentran una gran multitud de éstos que viven poco más o menos como si nunca hubiesen sido cristianos.

 

Me limitaré a dos puntos esenciales, que son: el culto exterior de nuestra santa religión y los deberes de la caridad cristiana. No, nada debiera sernos más humillante y más amargo que los reproches que los enemigos de nuestra fe nos echan en cara a este propósito; porque   todo  ello  no  tiende  sino  a  demostrarnos   cómo  nuestra  conducta  está  en contradicción con nuestras creencias. Vosotros os gloriáis -nos dicen- de poseer en cuerpo y alma la persona de ese mismo Jesucristo, que en otro tiempo vivió en la tierra, y a quien adoráis como a vuestro Dios y Salvador; vosotros creéis que Él baja a vuestros altares, que mora  en vuestros sagrarios, que su carne, es verdadero  manjar  y su sangre verdadera bebida para vuestras almas; mas, si ésta es vuestra fe, entonces sois vosotros los impíos, ya que os presentáis en las iglesias con menos respeto, compostura y decencia de los que usaríais  para  visitar  en  su casa a una  persona  honesta.  Los paganos  ciertamente no habrían  permitido que  se cometiesen  en  sus templos  y en  presencia  de  sus ídolos, mientras se ofrecían los sacrificios, las inmodestias que cometéis vosotros en presencia de Jesucristo, en el momento mismo en que decís que desciende sobre vuestros altares. Si verdaderamente creéis lo que afirmáis creer, debierais estar sobrecogidos de un temblor santo.

 

Estas  censuras son muy merecidas. ¿Qué puede pensarse, en efecto, viendo la manera como  la mayor  parte de los cristianos  se portan en nuestras iglesias? Los unos están pensando en sus negocios temporales,los otros en sus placeres; éste duerme, a ese otro se le hace el tiempo interminable; el uno vuelve la cabeza, el otro bosteza, el otro se está rascando, o revolviendo las hojas de su devocionario,  o mirando  con impaciencia si falta todavía  mucho  para que terminen los santos  oficios. La presencia de Jesucristo  es un martirio, mientras que se pasarán cinco o seis horas en el teatro, en la taberna, en la caza, sin que este  tiempo se les haga largo;  y podéis observar que, durante los ratos que se conceden al mundo  y a sus placeres, no hay quien se acuerde de dormir;  ni de bostezar, ni de fastidiarse.  Pero ¿es posible  que la presencia de Jesucristo  sea tan ingrata a los cristianos, que debieran hacer consistir toda su dicha en venir a pasar unos momentos en

compañía  de  tan  buen  padre?  Decidme,  qué  debe  pensar  de  nosotros  el  mismo Jesucristo, que ha querido hallarse presente en nuestros sagrarios sólo por nuestro amor, al  ver que su santa  presencia, que debiera constituir toda nuestra felicidad o más bien nuestro paraíso en este mundo,  parece ser un suplicio y un martirio para nosotros? ¿No hay razón para creer que esta clase de cristianos no irá jamás al cielo, donde debería estar toda la eternidad en presencia de este  mismo  Salvador?  Vosotros  no  conocéis vuestra ventura cuando tenéis la dicha de presentaros delante de vuestro Padre, que os ama más que a sí mismo, y os llama al pie de sus altares, como en otro tiempo llamó a los pastores, para colmaros  de toda suerte  de beneficios.  Si  estuviésemos bien  penetrados  de esto,

¡con qué amor y con qué diligencia vendríamos aquí como los Reyes Magos, para hacerle ofrenda de todo lo que poseemos, es decir, de nuestros corazones y de nuestras almas!

¿No vendrían los padres y madres con mayor solicitud  a ofrecerle toda su familia, para que la bendijese y le diese las gracias de la santificación? ¡Y con qué gusto no acudirían los ricos a ofrecerle  una parte de sus bienes en la persona de los pobres!  ¡Dios mío!

¡cuántos bienes nos hace perder para la eternidad nuestra poca fe!

 

Pero  escuchad  todavía   a  los  enemigos   de  nuestra   santa   religión:   nada  digamos

-continúan ellos- de vuestros Sacramentos,  con respecto  a los cuales vuestra conducta dista tanto de vuestra creencia como el cielo dista de la tierra. Tenéis el bautismo, por el cual quedáis convertidos en otros tantos dioses, elevados a un grado  de honor  que no puede comprenderse,  porque  supone que sólo Dios os sobrepuja.  Mas ¿qué se puede pensar de vosotros, viendo cómo la mayor parte os entregáis a crímenes que os colocan por   debajo   de   las  bestias  desprovistas   de   razón?.   Tenéis  el   sacramento   de   la Confirmación, por el cual quedáis convertidos en otros tantos soldados de Jesucristo, que valerosamente sientan plaza bajo el estandarte de la cruz, que jamás deben ruborizarse de las humillaciones y oprobios de su Maestro, que en toda ocasión deben dar testimonio de la verdad del Evangelio. Y no obstante, ¿quién lo dijera?; se hallan entre vosotros yo no sé cuántos cristianos que por respeto humano  no son capaces de hacer públicamente sus actos de piedad; que quizás no se atreverían a tener un crucifijo  en su cuarto o una pila de agua bendita a la cabecera de su cama; que se avergonzarían de hacer la señal de la cruz antes y después de la comida, o se esconden para hacerla. ¿Veis, por consiguiente, cuán lejos estáis  de vivir conforme vuestra religión  os exige? Tocante  a la confesión y comunión,   nos  decís   vosotros,   es  verdad,   que   son  cosas  muy  hermosas  y  muy consoladoras; pero ¿de qué manera os aprovecháis de ellas?, ¿cómo las recibís  ? Para unos no son más que una costumbre, una rutina y un juego;  para otros, un suplicio: no van mas que, por decirlo así, arrastrados. Mirad  cómo es preciso que vuestros ministros os insten y estimulen  para que os lleguéis al tribunal de la penitencia, donde  se os da, según decís, el perdón  de vuestros pecados, o a la sagrada mesa, donde  creéis que se come el pan de los ángeles, que es vuestro Salvador. Si creyeseis lo que decís, ¿no sería más bien necesario enfrenaros, considerando  cuán grande  es vuestra dicha de recibir a vuestro Dios, que debe constituir vuestro consuelo en este mundo  y vuestra gloria en el otro? Todo esto que, según vuestra fe, constituye una fuente de gracia y de santificación, para la mayor parte de vosotros no es en realidad más que una ocasión de irreverencias, de desprecios, de profanaciones y de sacrilegios. O sois unos impíos, o vuestra religión es falsa;  pues,  si estuvieseis bien  convencidos  de  que  vuestra  religión  es santa,  no  os

conduciríais de esta manera en todo lo que ella os manda. Vosotros tenéis, además del domingo, otras fiestas, establecidas, decís, unas para honrar  lo que vosotros llamáis los misterios  de vuestra religión;  otras,  para celebrar la memoria  de vuestros apóstoles, las virtudes  de vuestros mártires,  que tanto se sacrificaron  por  establecer vuestra religión. Pero estas fiestas,  estos domingos,  ¿cómo los celebráis? ¿No son principalmente estos días los que escogéis para entregaros a toda suerte de desórdenes, excesos y libertinaje:

¿No cometéis  más maldades en estos días,  tan santos,  según decís,  que en todo otro tiempo? Respecto a los divinos oficios, que para vosotros son una reunión con los santos del cielo, donde comenzáis a gustar de su misma felicidad, ved el caso que hacéis de ellos; una  gran  parte, no  asiste casi nunca;  los demás, van  a ellos como  los criminales  al tormento; ¿qué podría  pensarse de vuestros misterios,  a juzgar  por  la manera  como celebráis  sus  fiestas?   Pero  dejemos   a  un  lado  este  culto  exterior,  que,  por   una extravagancia singular; por una inconsecuencia llena de irreligión,  confiesa y desmiente al mismo tiempo vuestra fe. ¿Dónde se halla entre vosotros esa caridad fraterna, que, según los  principios   de  vuestra  creencia,  se  funda  en  motivos   tan  sublimes  y  divinos?. Examinemos algo más de cerca este punto, y veremos si son o no bien fundados  esos reproches. ¡Qué religión  tan hermosa la vuestra -nos dicen los judíos y aun los mismos paganos- si practicaseis lo que ella ordena ! No solamente sois todos hermanos, sino que juntos -y esto es lo más hermoso-  no hacéis más que un mismo cuerpo con Jesucristo, cuya carne y sangre os sirven de alimento todos los días; sois todos miembros  unos de otros. Hay que convenir en que este artículo de vuestra fe es admirable,  y tiene algo de divino. Si obraseis según vuestra fe, seríais capaces de atraer a vuestra religión  todas las demás naciones; así es ella de hermosa y consoladora,  y así son de grandes los bienes que promete para la otra vida. Pero lo que hace creer a todas las naciones que vuestra religión no es como decís vosotros, es que vuestra conducta está en abierta oposición con lo que ella os manda. Si se preguntase a vuestros pastores y pudiesen ellos revelar lo que hay de más secreto,  nos mostrarían  vuestras querellas, vuestras enemistades, vuestras venganzas,  vuestras envidias,  vuestras maledicencias,  vuestras  chismorrerías,  vuestros pleitos y tantos otros vicios, qué causan horror  a todos los pueblos, aun a aquellos cuya religión  tanto dista,  según  vosotros,  de  la  santidad  de  la  vuestra.  La corrupción   de costumbres que reina entre vosotros impide a los que no son de vuestra religión abrazarla porque, si estuvieseis bien persuadidos de que ella es buena y divina, os portaríais muy de otra manera.

 

¡Qué  bochorno   para  nosotros   oír  de  los  enemigos  de  nuestra  religión   semejante lenguaje!. Pero ¿no tienen razón  sobrada para usarlo?. Examinando  nosotros  mismos nuestra conducta, vemos positivamente que nada hacemos de lo que aquélla nos manda. Parece, al contrario, que no pertenecemos a una religión tan santa sino para deshonrarla y  desviar a los que la quisieran  abrazar: una religión  que nos prohíbe  el pecado,  que nosotros cometemos con tanto gusto y al cual nos precipitamos  con tal furor que parece no vivimos sino para multiplicarlo; una religión  que cada día presenta ante nuestros ojos a Jesucristo como un buen padre que quiere colmarnos de beneficios, y nosotros huimos su  santa  presencia, o si nos presentamos  ante Él,  en el templo, no  es más que  para despreciarle y hacernos aún más culpables; una  religión  que  nos ofrece el perdón  de nuestros pecados por el ministerio  de sus sacerdotes, y, lejos de aprovecharnos de estos

recursos, o los profanamos o los rehuimos;  una religión  que nos descubre tantos bienes en la otra vida, y nos muestra medios tan seguros y fáciles de conseguirlos, y nosotros no parece que conozcamos todo esto sino para convertirlo en objeto de un cierto desprecio y chanza de mal gusto…  ¡En qué abismo de ceguera hemos caído!  Una religión  que no cesa nunca  de  advertirnos  que  debemos  trabajar  sin  descanso en  corregir  nuestros defectos,  y  nosotros,  lejos  de  hacerlo  así,  yendo  en  busca  de  todo  lo  que  puede enardecer nuestras pasiones; una religión  que nos advierte que no hemos de obrar sino por Dios, y siempre con la intención de agradarle,  y nosotros, no teniendo en nuestras obras más que miras humanas, queriendo siempre que el mundo sea testigo del bien que hacemos, que nos aplauda y felicite por ello. ¡Oh!, Dios mío! ¡ qué ceguera y qué pobreza la  nuestra!.  ¡Y pensar  que  podríamos  allegar  tantos  tesoros  para  el  cielo,  con  sólo portarnos según las reglas que nos da nuestra religión santa!

 

Pero escuchad todavía cómo los enemigos de nuestra santa y divina religión nos abruman con sus reproches: decís  vosotros  que vuestro Jesús;  a quien  consideráis como  vuestro Salvador, os asegura que mirará como hecho a sí propio todo cuanto hiciereis por vuestro hermano;  ésta es una de vuestras creencias, por cierto, muy hermosa. Pero, si esto es así como vosotros nos decís, ¿es que no lo creéis sino para insultar al mismo Jesucristo? es que no lo creéis sino para maltratarle y ultrajarle de la manera más cruel en la persona de vuestro prójimo?  Según vuestros principios,  las menores faltas contra la caridad han de ser consideradas como  otros  tantos  ultrajes  hechos a Jesucristo.  Pero entonces,  decid, cristianos,  ¿qué  nombre   daremos  a  esas maledicencias,  a  esas calumnias,  a  esas venganzas, a esos odios con que os devoráis los unos a los otros?. He aquí que vosotros sois mil veces más culpables con la persona de Jesucristo, que los mismos judíos a quienes echáis en  cara  su  muerte.  No;  las acciones  de  los  pueblos  más  bárbaros  contra  la humanidad  nada son comparadas con lo que todos los días hacemos nosotros contra los principios dé la caridad cristiana. Aquí tenéis una parte de los reproches que nos echan en rostro los enemigos de nuestra santa religión.

 

No me siento  con fuerzas  para proseguir  tan triste es esto y deshonroso  para nuestra santa religión,  tan hermosa, tan consoladora, tan capaz de hacernos felices, aun en este mundo,  mientras nos prepara una dicha infinita para la eternidad. Y si esos reproches son ya tan humillantes para un cristiano cuando no salen más que de boca de los hombres, dejo a vuestra consideración qué será cuando tengamos la desventura de oírlos de boca del mismo  Jesucristo,  al comparecer  delante de Él, para darle cuenta de las obras que nuestra fe debiera haber producido  en nosotros. Miserable cristiano -nos dirá Jesucristo (Mat.11. 24)- ¿dónde están los frutos de la fe con que yo había enriquecido  tu alma?.

¿De aquella  fe en la cual viviste y cuyo Símbolo  rezabas todos  los días?.  Me  habías tomado por  tu Salvador  y tu modelo.  He aquí  mis lágrimas y mis penitencias;  ¿dónde están las tuyas?. ¿Qué fruto sacaste de mi sangre adorable, que hacía manar sobre ti por mis  Sacramentos?  ¿De  qué  te  ha  servido  esta  cruz,  ante  la  cual  tantas  veces te prosternaste?.  ¿Qué  semejanza  hay  entré  tú  y  Yo?.  ¿Qué  hay  de  común  entre  tus penitencias y las mías?, ¿entre tu vida y mi vida?. ¡Ah, miserable! Dame cuenta de todo el bien que esta fe hubiera producido  en ti, si hubieses tenida la dicha de hacerla fructificar. Ven, depositario infiel e indolente, dame cuenta de esta fe preciosa e inestimable,  que

podía y debía haberte producido  riquezas eternas, si no la hubieses indignamente ligado con una vida toda carnal y pagana. ¡Mira, desgraciado, qué semejanza hay entre tú y Yo! Considera mi Evangelio, considera tu fe. Considera mi humildad  y mi anonadamiento, y considera tu orgullo,  tu ambición y tu vanidad. Mira tu avaricia, y mi desasimiento de las cosas de este mundo.  Compara  tu dureza con los pobres  y el desprecio que  de ellos tuviste, con mi caridad y mi amor; tus destemplanzas, con mis ayunos y mortificaciones; tu frialdad y todas tus irreverencias en el templo, tus profanaciones, tus sacrilegios y los escándalos que diste a mis hijos, todas las almas que perdiste, con los dolores y tormentos que por salvarlas yo pasé. Si tu fuiste la causa de que mis enemigos blasfemasen de mi santo Nombre, yo sabré castigarlos a ellos como merecen; pero a ti quiero hacerte probar todo el rigor  de mi  justicia.  Sí  -nos dice Jesucristo-(S.  Mat. 11,24),  los moradores  de Sodoma y de Gomorra  serán tratados con menos severidad que este pueblo desdichado, a quien tantas gracias concedí, y para quien mis luces, mis favores y todos mis beneficios fueron inútiles, pagándome con la más negra ingratitud.

 

Sí,  los  malvados  maldecirán  eternamente  el  día  en  que  recibieron  el  bautismo,  los pastores  que los instruyeron,  los Sacramentos  que les fueron administrados.  ¡Ay!  ¿Que digo?  este  confesonario, este comulgatorio, estas sagradas fuentes, este púlpito, este altar, esta cruz, este Evangelio, o para que lo entendáis mejor, todo lo que ha sido objeto de su fe, será objeto de sus imprecaciones, de sus maldiciones, de sus blasfemias y de su desesperación eterna. ¡Oh, Dios mio! ¡qué vergüenza y qué desgracia para un cristiano, no haber sido cristiano sino para mejor  condenarse y para mejor  hacer sufrir a un Dios que no quería sino su eterna felicidad, a un Dios que nada perdonó para ello, que dejo el seno de su Padre, y vino a la tierra a vestirse de nuestra carne, y pasó toda su vida en el sufrimiento y las lágrimas , y murió en la cruz para salvarle! Dios no ha cesado, se dirá el mísero,  de perseguirme  con tantos  buenos pensamientos,  con tantas  instrucciones  de parte de  mis  pastores,  con  tantos  remordimientos  de  mi  conciencia.  Después de  mi pecado, se me ha dado a sí mismo para servirme de modelo; ¿qué más podía hacer para procurarme  el cielo? Nada, no, nada más; si hubiese yo querido,  todo esto me hubiera servido para ganar  el cielo,  que  no  es ya para mi.  Volvamos de nuestros  extravíos,  y tratemos de obrar mejor que hasta el presente.

 

 

 

 

 

San Juan  María Vianney (Cura de Ars).

FELIZ NOCHE BUENA

 

A Belén Pastores, a Belén chiquitos, que ha nacido el Rey de los Ángelitos.
Que gozo aquellos pastorcitos que fueron testigos del nacimiento del niño Jesús en el portal de Belén
la impronta de sus primeras muecas infantiles y sonrisas, permanecerían como un gran tesoro en sus corazones.
Benditos pastores.

pastorcillos

Evangelio según San Lucas 2,1-14.
En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo.
Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria.
Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen.
José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David,
para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.
Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre;
y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.
En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche.
De pronto, se les apareció el Angel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor,
pero el Angel les dijo: “No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo:
Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor.
Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.
Y junto con el Angel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
“¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!”.

En una noche como la de hoy, en un pueblecito llamado Belén, la Virgen María y San José Se acomodaron en un portal junto a un buey, para pasar la noche y refugiarse, pues no habían encontrado posada y María estaba de parto.

Habían recorrido unos 115 Kilómetros, distancia que separa Nazaret, ciudad situada en el Distrito Norte de Israel, en las estribaciones meridionales de los montes de la Baja Galilea, a 10 km al norte del monte Tabor y a 23 km al oeste del mar de Galilea de Belén, ciudad de la actual palestina en la región conocida como Cisjordania, situada a unos 9 km al sur de Jerusalén y enclavada en los montes de Judea.

Debió de ser un viaje incomodo, a pie y en mula o borrico Con María santísima embarazada y Próximo el parto.

Pero María nuestra Madre sabía que su Rey estaba cerca de ella como lo supo su prima Isabel desde el principio de la gestación de María. Se sabía con su Hijo su Señor, dando testimonio de su Fe, de su Humildad, su Entrega y Abnegación, he aquí la esclava del Señor, no puso trabas a los inconvenientes y los acato con amor.

gracias Santa Virgen María por Ser Nuestra Madre, Nuestro Consuelo , la Portadora de la Luz de Nuestra Redención. gracias por ser Corredentora Nuestra y gracias San José Santo Protector y Señor Nuestro, por tu Abnegación Amor y tu Protección.


Inmaculada Concepción

7 de Diciembre de 1585 en Empel, Países Bajos. Un Tercio viejo español rodeado de ingleses y holandeses. La rendición parecía la única salida. El almirante Holak propone a los españoles la rendición con honores conservando armas y estandarte. El maestre del tercio español responde: “los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra, ya hablaremos de capitulación después de Muertos”. Ante tal respuesta el almirante Holak abrió los diques de los ríos para inundar el campamento enemigo. Sólo quedó el pequeño monte de Empel donde se refugiaron los soldados del Tercio. Un soldado del Tercio cavando una trinchera encuentra una tabla flamenca con la imagen de la Inmaculada Concepción. Considerando el hecho como una señal divina los soldados se encomiendan a la Virgen. Aquella noche un viento helado hace que las aguas del río se hielen (insólito). Entonces los soldados españoles marchando sobre hielo atacaron a la escuadra enemiga al amanecer del 8 de diciembre y obtuvieron una victoria tan completa que el almirante Hollak llegó a decir: “tal parece que Dios es español al obrar contra mí tan gran milagro”. Desde entonces la Inmaculada Concepción fue patrona de los tercios españoles y más tarde de la Infantería española. POR ESO ES FIESTA EN ESPAÑA QUE LO SEPAN LOS ESPA
ÑOLES!🇪🇸🇪🇸

LA HORA DE GRACIA
María Rosa Mística –

“ El día 8 de diciembre de 1947, en la Iglesia de Montichiari, ante una gran multitud, la Virgen apareció sonriente y, dijo: “¡Yo soy la Inmaculada Concepción! “Yo soy María de la Gracia, esto es, la llena de gracia, Madre de mi divino Hijo Jesucristo”.

“Por mi venida a Montichiari deseo ser invocada y venerada como “Rosa Mistica.

“Deseo que cada año, el 8 de Diciembre al mediodía, se celebre la hora de gracia para todo el mundo; mediante esta devoción se alcanzarán numerosas gracias para el alma y para el cuerpo. Nuestro Señor, mi divino Hijo Jesús, enviará su desbordante misericordia si los buenos oran por sus hermanos pecadores”

La Hora de Gracia producirá grandes y numerosas conversiones. Los corazones fríos y endurecidos, serán tocados por la gracia divina, y se volverán a nuestro Señor en amor fiel”.

Nuestra Señora pidió penitencia. Dijo:

“Penitencia es aceptar todas nuestras cruces diarias voluntariamente.
No importa que sean pequeñas, acéptenlas con amor”.

Le dijo a Pierina (la vidente) que regresará el 8 de Diciembre al mediodía.

“Esta será mi Hora de Gracia”.

Pierina le preguntó cómo habría de prepararse para esta Hora de Gracia, a lo cual la Santísima Virgen le respondió:

“Con oración y penitencia. Reza el salmo 51 tres veces, con los brazos extendidos. Durante la Hora de Gracia, muchas gracias espirituales serán concedidas. Los pecadores con los corazones más endurecidos, Serán tocados por la gracia de Dios”.

La Santísima Virgen prometió que lo que fuera que una persona le pidiera durante la Hora de Gracia, (aún en casos imposibles) le sería concedido, si la petición estaba de acuerdo con la voluntad del Padre Eterno.

“El Santo Padre Pío XII debe ser pronto notificado que es mi deseo que la HORA DE GRACIA PARA EL MUNDO, sea conocida y extendida al mundo entero. Los que les sea difícil visitar una Iglesia, podrán orar en su casa al mediodía, y también recibirán gracias a través de Mí.” Y si alguien viniera a orar con lágrimas de arrepentimiento sobre estas losas, encontrará una escala segura para ir al cielo, junto con la protección y los favores de mí Corazón maternal”.

Entonces Nuestra Señora mostró a Pierina Su Corazón y le dijo:

“Mira este Corazón que tanto ama a la humanidad, y sin embargo no recibe más que ofensas de la mayoría de Mis hijos.
Si los buenos y los malos se unen en oración, obtendrán paz y misericordia a través de este Corazón.
El Señor aún protege a los buenos, y está deteniendo un gran castigo a causa de Mi intercesión.
Pronto será reconocida la grandeza de esta Hora de Gracia”.

“Tengo preparada una sobreabundancia de gracia para todos aquellos hijos que escuchan mi voz y toman mis deseos”.

LO QUE PIDE NUESTRA MADRE PARA LA HORA DE GRACIA

Día y Hora de Gracia: Diciembre 8, Fiesta de la Inmaculada Concepción.

Se empezará a las 12 del mediodía, y continuará hasta la 1:00 p.m. (una hora completa de oración). Durante esta hora, bien sea en casa o en la iglesia, se evitarán toda clase de distracciones (no conteste el teléfono ni la puerta, ni haga nada, sino concéntrense totalmente en su unión con Dios, durante esta especial Hora de Gracia). Empiece la Hora de Gracia rezando tres veces el Salmo 51, El resto de la hora puede ser empleado en comunicación silenciosa con Dios, meditando acerca de la Pasión de Jesús, rezando el Rosario, alabando a Dios a su manera, o utilizando sus oraciones favoritas, cantando himnos, leyendo otros salmos y meditándolos, etc.

La Santísima Virgen María ha pedido que Su mensaje sea conocido en el mundo entero. Ayudemos a la Sma. Virgen María a cumplir su misión: que todas las almas se acerquen a Dios y se salven👼👼

Coronilla a La Divina Misericordia


Jaculatoria:

Jesús, Confío en Ti”


DIVINA-MISERICORDIACoronilla o Rosario de la Divina Misericordia

Se comienza con: Un Padrenuestro… un Ave María…y el Credo.

En las cuentas grandes:

“Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad  de Tu Amadísimo  Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los d el mundo entero

En las cuentas pequeñas:

“Por  Su Dolorosa Pasión, ten misericordia  de nosotros y del mundo entero”.

Al terminar las cinco decenas, se  procede a decir tres veces:

“Santo  Dios, Santo Fuerte, Santo inmortal,Ten piedad de nosotros y del mundo entero”.

A las tres: Hora de la Misericordia. Medita aunque sea brevemente la Pasión y Muerte del Señor. Pide sobre todo por los pecadores. En esta hora nada le será negado a quien lo pida por los méritos de la Pasión.

Los rayos rojo y pálido.

“Oh, Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia  para nosotros , en Ti confío” .

La Imagen. Ponla enseguida en tu casa.

“… El alma que venera esta imagen  no perecerá”, A la hora de la muerte Yo mismo la defenderé como Mi gloria”.

 

FUENTE VIVA DE MISERICORDIA

PROMESAS A LOS QUE PROPAGUEN  ESTA DEVOCIÓN

“A las almas que propaguen la devoción a mi Misericordia, las protegeré durante toda  la vida. (…) Por su profunda humildad complacerán a Dios”. (111, 20).

 

ACTITUDES PARA RECIBIR LA MISERICORDIA DIVINA

Pedirla a Dios en la oración:

“Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado”  (SaJ 51, 3).

Practicar la misericordia con el prójimo:

“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán la misericordia” (Mt 5, 71)

“sé siempre misericordiosa hacia los demás,sobre todo hacia los pecadores” ()! 59).

“En esto co­nocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos Dios y cumplimos sus mandamientos”11 Jn,s.21.

Confiar en la Misericordia Divina:

“Dios es paciente con nosotros porque  nos ama, y quien  ama comprende, espera, da confianza, no abandona, no corta puentes, sabe perdonar” (Franc., 7/4/2013) .

“Cuanto más confía el alma, más alcanza” (V. 148).

“Si mi muerte no les ha convencido de mi amor, ¿qué es lo que les convencerá” (11,47).

 

DEVOCIÓN A LA MISERICORDIA DIVINA

 

“Dagracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia” (Sal 11 8,1). La misión de la Iglesia es “llevar a todos el alegre anuncio, la gozosa realidad del Amor Misericordioso de Dios, “para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre” (Jn 20,31)(  IB  XVI, 11/04/2010).

 

Entre las  dos  guerras  mundiales  Cristo  se reveló a Santa Faustina Kowalska conviertiéndola en “testigo y mensajera  del Amor Misericordioso  del Señor” (JP II, 22/04/2001)

Es “la respuesta adecuada y decisiva que Dios quiso dar a los interrogantes y expectativas de los hombres de nuestro tiempo, marcado por enormes tra­gedias” (JP II. 22/04/2001).

“La humanidad no encontrará la paz hasta que no se dirija con confianza a la Mi­sericordia Divina” (11. 130).

El Papa Juan Pablo II  dijo: “he considerado el mensaje de la Misericordia Divina como mi cometido especial. La Providencia me lo ha asignado” (JP II. 21/11/1981).

El 30-04-2000 canonizó a Sor Faustina y designó como

“DO­MINGO DE LA MISERICORDIA DIVINA”

al n2°Domingo de Pascua.

 

 

PALABRAS  DE JESÚS A SANTA FAUSTINA

 

“Mi Misericordia  es más grande que todas las mi­serias de tu alma y las del mundo entero. Por tu alma bajé del cielo a la tierra, y me dejé clavar en la Cruz”. (IV. 80).

 

“Cuando  te acerques a la Confesión, sumérgete en mi Misericordia con gran confianza. Si tu con­fianza es grande, mi generosidad no tendrá lími­tes”. (Vl, 6).

 

Los más grandes pecadores llagarían a una gran santidad si confiaran en mi Misericor­dia” 011. 132).

 

“He  abierto mi Corazón como una  Fuente viva de Misericordia. Que todas las almas tomen vida en ella. (…)

“Al que haya depositado su confianza en mi  Misericordia, en  la hora de  la  muerte le colmaré el alma  con mi paz divina” (IV, 114).

 

“Por medio de este Rosario obtendrás todo, si lo que pides esta de acuerdo con mi Voluntad” (VI, 93)

 

“Quien lo rece, alcanzará gran Misericordia en el momento de su muerte”(II ,129)

 

“Cuando los pecadores empedernidos recen este Rosario, llenaré sus almas de paz y será feliz la hora de su muerte”(V, 124)

 

“Cuando recen este Rosario junto a los moribundos, Me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el juez justo sino como el Salvador Misericordioso”(v, 125)

 

si el moribundo puede, que rece también el Rosario

 

 

HORA DE LA MISERICORDIA

 

abandono en la misericordia

Jesús llamó «Hora de la Misericordia,. a las 3 de la tarde, por ser la hora de su muerte:

“A las 3 de la tarde implora mi Misericordia, especialmente  para los pecadores  y, aunque sea por un momento,  contempla  mi Pasión; sobre todo el abandono en el momento  de mi agonía. Ésta es la hora de la gran Misericordia  para todo el mundo. En esta hora no negaré nada al alma que lo pida por los méritos de mi Pasión”  . 59

 

 

ORA CADA DÍA, A LAS 3 DE LA TARDE:

 

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Expiraste,Jesús, pero  tu muerte hizo  brotar un  manantial de  vida   para   las  almasy  el océano de tu Misericordia inundó al mundo en­tero.  ¡Oh!, Fuente de Vida,insondable Miseri­cordia Divina, inunda al mundo entero derramando sobre nosotros hasta   tu  última gota  de sangre. (lV. 59.

 

 

Camino

 

“En esa hora procura  rezar el Vía Crucis, en cuanto te lo permitan los deberes; y si no pue­des rezar el Vía Crucis, por lo menos entra un momento en la capilla  y adora en el Santísimo Sacramento a mi Corazón que está lleno de Mi­sericordia.  Y si no puedes entrar en la capilla, sumérgete en oración allí donde estés, aunque sea por un brevísimo instante”


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LOS SIETE DOLORES DE LA VIRGEN MARÍA

 

dolorosa

Siempre los cristianos han aprendido de la Virgen a mejor amar a Jesucristo.

La devoción a los Siete Dolores de la Virgen María se desarrolló por diversas revelaciones privadas.

La Virgen comunicó a Santa Brígida de Suecia (1303-1373):

“Miro a todos los que viven en el mundo para ver si hay quien se compadezca de Mí y medite mi dolor, mas hallo poquísimos que piensen en mi tribulación y padecimientos. Por eso tú, hija mía, no te olvides de Mí que soy olvidada y menospreciada por muchos. Mira mi dolor e imítame en lo que pudieres. Considera mis angustias y mis lágrimas y duélete de que sean tan pocos los amigos de Dios.”

Nuestra Señora prometió que concedería siete gracias a aquellas almas que la honren y acompañen diariamente, rezando siete Ave Marías mientras meditan en sus lágrimas y dolores:

1. “Yo concederé la paz a sus familias.”

2. “Serán iluminadas en cuanto a los divinos Misterios.”

3. “Yo las consolaré en sus penas y las acompañaré en sus trabajos.»

4. “Les daré cuanto me pidan, con tal de que no se oponga a la adorable voluntad de mi divino Hijo o a la salvación de sus almas.”

5. “Los defenderé en sus batallas espirituales contra el enemigo infernal y las protegeré cada instante de sus vidas.”

6. “Les asistiré visiblemente en el momento de su muerte y verán el rostro de su Madre.

7. “He conseguido de mi Divino Hijo que todos aquellos que propaguen la devoción a mis lágrimas y dolores, sean llevadas directamente de esta vida terrena a la felicidad eterna ya que todos sus pecados serán perdonados y mi Hijo será su consuelo y gozo eterno.”

Según San Alfonso María Ligorio, Nuestro Señor reveló a Santa Isabel de Hungría que El concedería cuatro gracias especiales a los devotos de los dolores de Su Madre Santísima:

1. Aquellos que antes de su muerte invoquen a la Santísima Madre en nombre de sus dolores, obtendrán una contrición perfecta de todos sus pecados.

2. Jesús protegerá en sus tribulaciones a todos los que recuerden esta devoción y los protegerá muy especialmente a la hora de su muerte.

3. Imprimirá en sus mentes el recuerdo de Su Pasión y tendrán su recompensa en el cielo.

4. Encomendará a estas almas devotas en manos de María, a fin de que les obtenga todas las gracias que quiera derramar en ellas.

Meditar los siete Dolores de Nuestra Madre Santísima es una manera de compartir los sufrimientos más hondos de la vida de María en la tierra.
La fiesta de Nuestra Señora de los Dolores se celebra el 15 de septiembre, al día siguiente de la Exaltación de la Santa Cruz.
Al pie de la Cruz, donde una espada de dolor atravesó el corazón de María, Jesús nos entregó a Su Madre como Madre nuestra poco antes de morir. En respuesta a esta demostración suprema de Su amor por nosotros, digamos cada día de nuestras vidas:

“Sí, Ella es mi Madre. Jesús, yo la recibo y Te pido que me prestes Tu Corazón para amar a María como Tú la amas.”

ROSARIO DE LOS 7 DOLORES

Se reza un Padrenuestro y siete Ave Marías por cada dolor de la Virgen.
Al mismo tiempo le pedimos que nos ayude a entender el mal que hemos cometido y nos lleve a un verdadero arrepentimiento. Al unir nuestros dolores a los de María, tal como Ella unió Sus dolores a los de su Hijo, participamos en la redención de nuestros pecados y los del mundo entero.

Acto de Contrición

Señor mío, Jesucristo, me arrepiento profundamente de todos mis pecados. Humildemente suplico Tu perdón y por medio de Tu gracia, concédeme ser verdaderamente merecedor de Tu amor, por los méritos de Tu Pasión y Tu muerte y por los dolores de Tu Madre Santísima. Amén.
(Se aconseja leer del Evangelio las citas que acompañan a cada dolor)

Primer Dolor – La profecía de Simeón (cf. Lucas 2,22-35)

Qué grande fue el impacto en el Corazón de María, cuando oyó las tristes palabras con las que Simeón le profetizó la amarga Pasión y muerte de su dulce Jesús. Querida Madre, obtén para mí un auténtico arrepentimiento por mis pecados.

-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

Segundo Dolor – La huida a Egipto (Mateo 2,13-15)

Considera el agudo dolor que María sintió cuando ella y José tuvieron que huir repentinamente de noche, a fin de salvar a su querido Hijo de la matanza decretada por Herodes. Cuánta angustia la de María, cuántas fueron sus privaciones durante tan largo viaje. Cuántos sufrimientos experimentó Ella en la tierra del exilio. Madre Dolorosa, alcánzame la gracia de perseverar en la confianza y el abandono a Dios, aún en los momentos más difíciles de mi vida.

-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

Tercer Dolor – El Niño perdido en el Templo (Lucas 2,41 -50)

Qué angustioso fue el dolor de María cuando se percató de que había perdido a su querido Hijo. Llena de preocupación y fatiga, regresó con José a Jerusalén. Durante tres largos días buscaron a Jesús, hasta que lo encontraron en el templo. Madre querida, cuando el pecado me lleve a perder a Jesús, ayúdame a encontrarlo de nuevo a través del Sacramento de la Reconciliación.

-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

Cuarto Dolor – María se encuentra con Jesús camino al Calvario (IV Estación del Vía Crucis)

Acércate, querido cristiano, ven y ve si puedes soportar tan triste escena. Esta Madre, tan dulce y amorosa, se encuentra con su Hijo en medio de quienes lo arrastran a tan cruel muerte. Consideren el tremendo dolor que sintieron cuando sus ojos se encontraron – el dolor de la Madre bendita que intentaba dar apoyo a su Hijo. María, yo también quiero acompañar a Jesús en Su Pasión, ayúdame a reconocerlo en mis hermanos y hermanas que sufren.

-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

Quinto Dolor – Jesús muere en la Cruz (Juan 19,17-39)

Contempla los dos sacrificios en el Calvario – uno, el cuerpo de Jesús; el otro, el corazón de María. Triste es el espectáculo de la Madre del Redentor viendo a su querido Hijo cruelmente clavado en la cruz. Ella permaneció al pie de la cruz y oyó a su Hijo prometerle el cielo a un ladrón y perdonar a Sus enemigos. Sus últimas palabras dirigidas a Ella fueron: “Madre, he ahí a tu hijo.” Y a nosotros nos dijo en Juan: “Hijo, he ahí a tu Madre.” María, yo te acepto como mi Madre y quiero recordar siempre que Tú nunca le fallas a tus hijos.

-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

Sexto Dolor – María recibe el Cuerpo de Jesús al ser bajado de la Cruz (Marcos 15, 42-46)

Considera el amargo dolor que sintió el Corazón de María cuando el cuerpo de su querido Jesús fue bajado de la cruz y colocado en su regazo. Oh, Madre Dolorosa, nuestros corazones se estremecen al ver tanta aflicción. Haz que permanezcamos fieles a Jesús hasta el último instante de nuestras vidas.

-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

Séptimo Dolor -Jesús es colocado en el Sepulcro (Juan 19, 38-42)

Oh Madre, tan afligida! Ya que en la persona del apóstol San Juan nos acogiste como a tus hijos al pie de la cruz y ello a costa de dolores tan acerbos, intercede por nosotros y alcánzanos las gracias que te pedimos en esta oración. Alcánzanos, sobre todo, oh Madre tierna y compasiva, la gracia de vivir y perseverar siempre en el servicio de tu Hijo amadísimo, a fin de que merezcamos alabarlo eternamente en el cielo.

-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

Oración final

Oh Doloroso e Inmaculado Corazón de María, morada de pureza y santidad, cubre mi alma con tu protección maternal a fin de que siendo siempre fiel a la voz de Jesús, responda a Su amor y obedezca Su divina voluntad. Quiero, Madre mía, vivir íntimamente unido a tu Corazón que está totalmente unido al Corazón de tu Divino Hijo. Átame a tu Corazón y al Corazón de Jesús con tus virtudes y dolores. Protégeme siempre. Amén.

El supuesto astro del Aviso ya estaría a la altura del sol.

Está confirmado por dos fuentes técnicas independientes.

El supuesto astro del Aviso ya estaría a la altura del sol.

En pocos días ya sería visible al ojo humano, dependiendo de su

composición química


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Esa es la conclusión que nos ha pasado el Dr. Antonio Yagüe el 5 de noviembre.

Y viendo el panorama completo, es llamativo que el Papa Francisco haya llevado adelante un Año de la Misericordia, que termina precisamente el 20 de noviembre en Roma.
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¿Es una casualidad? ¿Inspiración divina? ¿Los observatorios vaticanos ya tenían la información?

Estimados amigos, quizás sea el momento más indicado de nuestra vida para orar.

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Hay dos fuentes independientes que han informado su avistamiento: Carlos Calzada y Cosmic Artifact Research.
Y el sábado 5 de noviembre el Dr. Yagüe nos ha dicho:
El astro que producirá la catástrofe natural del Aviso, en muy breve tiempo, se puede afirmar que desde hoy (5 de noviembre) está confirmado visualmente gracias al trabajo de muchos y especialmente de carloscalzada.com/x.
Es muuuy grande, ya está a la altura del Sol y viene muy deprisa.

EL ARTÍCULO DEL ORIGINAL DEL DR. YAGÜE

Desde marzo de 2016 estamos en la estela de los 100 años de las apariciones de Fátima.

Porque el 21 de marzo de 1916 se les apareció a los pastorcitos el Ángel diciendo “No teman, yo soy el Ángel de la Paz”; como preludio de lo que luego vendría.

 “algo grande va a pasar”.

ACTUALIZACIÓN SOBRE EL ASTRO QUE PRODUCIRÁ FENÓMENO NATURAL DEL AVISO

(por Antonio Yagüe)

En el 50 aniversario del comienzo de las apariciones de Garabandal (España), escribí un libro de análisis sobre las profecías que transmitió allí la Virgen.
Más allá del relato periodístico de los llamativos hechos ocurridos allí, Nuestra Madre se apareció una media de 4 veces al día, durante 18 meses a 4 niñas.
Por primera vez la Virgen habló allí de tres futuros sucesos que pronto vendrían al mundo y que denominó Aviso, Milagro y Castigo.
La portada del libro ilustraba un posible escenario del fenómeno externo del Aviso.
Y el texto del libro mostraba el paralelismo entre aquel relato de las niñas y la narración del sexto sello del Apocalipsis en la Sagrada Escritura.

De este modo, señalaba algo independiente a que la Iglesia no haya emitido todavía juicio definitivo sobre aquellos sucesos de Garabandal.
Lo que la Virgen allí profetizó no era algo nuevo sino más bien algo olvidado de la Escritura Sagrada.

Y por ello su veracidad no tenía que esperar al futuro juicio eclesial.

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CONCHITA ‘VIÓ’ QUE EL SOL QUE SE VOLVÍA NEGRO

Lo que Conchita describía como un “choque entre dos estrellas”, el Apocalipsis (6, 12) lo relataba como “el sol se volvió negro como tela de saco”.
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Y cualquier intérprete comprende que ambos hablaban de un eclipse de Sol extraordinario, no producido por la Luna.

Las consecuencias de aquel futuro y casi olvidado hecho astronómico singular, las describen ambas fuentes como catastróficas para la naturaleza.
Conchita aseguraba que “si no hubiera visto el Castigo, ¡qué más castigo que el Aviso!”.
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Y el Apocalipsis (6,14) dice que “todos los montes y las islas fueron desplazados de su sitio”.

Esta interpretación llevó a buscar la existencia de algún astro capaz de producir dicho eclipse extraordinario y sus importantes consecuencias.
Independientemente de otros aspectos que completan el desarrollo del suceso del Aviso,
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¿NIBIRU, PLANETA X?

Los astrónomos de la Nasa desde finales de la década de los 70 buscaban un supuesto Planeta X que alteraba las órbitas de Urano y Neptuno.
También los trabajos de Velikovsky, un matemático ruso de ascendencia judía, amigo de Einstein y afincado en los Estados Unidos, había publicado en 1950 el controvertido libro Mundos en colisión con ideas parecidas.
Por último diversos estudios sobre antiguas civilizaciones mostraban tradiciones sobre el paso de un astro muy destructivo al que llaman Nibirú, Hercólobus o Némesis.
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Y al que se atribuye el choque con un supuesto planeta situado donde hoy se encuentra el cinturón de asteroides, entre Marte y Júpiter.

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LOS CIELOS NOS RELATAN EL PLAN DE SALVACIÓN

Siguiendo esta línea de interés y preguntándome por el mensaje que transmitían las estrellas en el manto de la Virgen de Guadalupe, dos años después publiqué un nuevo libro titulado “Astronomía Sagrada y fin de los tiempos”.En él se exponen los principios de esa antigua ciencia basada en estudios lingüísticos sobre el significado de los nombres de las estrellas en las culturas primitivas.Que concluyen que el firmamento contiene una revelación muy antigua del Plan de Salvación de Dios al hombre.
Esto explica el mensaje de gloria que transmite el firmamento, según el Salmo 19, la historia de los Reyes Magos (Mt 2) y que haya signos proféticos en las estrellas.
Su simbología es totalmente distinta a la que posteriormente tergiversó y se usa para la adivinación la Astrología.
Con esos simbolismos originales de los astros es posible buscar las señales que Jesús anunció ocurrirán antes de su nueva Venida en el Sol, la Luna y las estrellas (Lc 21, 25).

Esta investigación cumplía con el mandato de vigilar porque, si no estás en vela, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti (Ap. 3, 3).
Con un software astronómico adecuado, resultó fácil indagar situaciones estelares de los próximos años.
Para interpretar su posible relación simbólica con hechos profetizados que configuran la próxima Venida del Señor en la Sagrada Escritura.
Así construí una hipótesis, es decir, un escenario fundamentado y posible de cumplimiento profético.
En el que los simbolismos y movimientos de los astros marcan tiempos en que podrían ocurrir ciertos hechos profetizados.

Para mi sorpresa, varias fechas encontradas, encajan exactamente con plazos señalados en la Sagrada Escritura por el profeta Daniel y el Apocalipsis.
Y con datos temporales que la Virgen había dado en Garabandal para el Milagro, con plazos de profecías de santos, etc.

En definitiva, resultó que la unión de información profética dentro del marco temporal astronómico, era una poderosa herramienta de ayuda para interpretar profecías.
En la hipótesis no sólo cada fuente profética refuerza a otra, sino que finalmente forma una imagen de conjunto inteligible.
Y es a partir de un puzle inicial de multitud de datos desordenados se llega a los datos relativos al dogma de la próxima Venida del Señor.
Si le interesa, aquí puede encontrar un cronograma con 61 hechos ordenados sobre los últimos tiempos.

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LAS FECHAS PROFÉTICAS DEL AVISO Y EL MILAGRO

En esta hipótesis o escenario construido con diversidad de datos proféticos, la fecha del Milagro ocurrirá el próximo 13 de abril del 2017,

con una probabilidad de 1 entre 100.000 años.

Este hallazgo queda justificado por datos astronómicos, bíblicos y de aparición mariana, por lo que es mucho más seguro que otros eventos del escenario profético.
En relación con esa fecha, la Virgen dijo en Garabandal que el Aviso ocurriría dentro de los 12 meses anteriores al Milagro, por lo que ya estaríamos hoy en fechas posibles para que suceda el Aviso.

Así pues, proféticamente hablando, sería lógico esperar ver pronto un astro nuevo en el Cielo que pudiera ser la causa del fenómeno natural del sexto sello del Apocalipsis.

En la Sagrada Escritura, el profeta Ezequiel (capítulo 38) enmarca el gran terremoto simultáneo al Aviso en una próxima situación de guerra que denomina invasión de Magog.
En la que hay un enfrentamiento entre una alianza ruso-musulmana y “mi pueblo Israel”.

.
Esta guerra a su vez sería la que provocaría la huida del Papa de Roma, profetizada sistemáticamente por santos y beatos de varios siglos para estos tiempos.
.
Asimismo el profeta Amós, (capítulo 8) enmarca el vuelco de los polos geográficos simultáneo al Aviso.

En el entorno de una situación económica de crisis y explotación de los pobres.
Estos hechos sociales entran dentro de lo que puede suceder de modo inminente.
Lo cual indirectamente contribuye al sentimiento de proximidad temporal del Aviso.
Posible Eclipse del Aviso

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¿POR QUÉ AÚN NO SE VE EL ASTRO?

Trataré de explicarlo del mejor modo posible.
El tipo de astro que producirá el fenómeno natural del Aviso es de muy difícil observación óptica en el espectro visible.
Se trata de una estrella enana marrón de gran masa que no emite luz visible y tiene muy bajo albedo (% de luz reflejada).

El astro sí produce mucho calor, pero observarlo en el espectro infrarrojo térmico es muy costoso y requiere medios que sólo están al alcance de la inversión pública de los estados más avanzados tecnológicamente.

Los detectores de estos instrumentos de observación deben estar refrigerados con nitrógeno líquido por debajo de 200º C bajo cero.
Cuando existen esos medios, ya sea en telescopios orbitales o terrestres, la información obtenida es fácil retener dentro de los ámbitos de seguridad y nunca se transmite públicamente.
Así las cosas es muy fácil que florezcan como hongos vídeos y fotos, en que los reflejos de diverso origen muestran más o menos juntos dos soles en cualquier latitud.

Rodeando el astro extra al Sol o la Luna en cualquier posición posible, a cualquier hora y fecha del año, sin ningún estudio de repetitividad, ni información de lugar y hora de observación.
O como consecuencia de programar observaciones coordinadas en distintos lugares al mismo tiempo, ni visualizando en el área del firmamento fotografiada otras estrellas o astros, etc.
Todos parecen afortunados descubridores que lo encontraron por casualidad aquel día y lo publican como gran hallazgo del siglo,… para poco más tarde quedar decepcionados para siempre y no saber qué hacer con aquello.
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Yague

HAY FORMAS DE RASTREARLO

Están descartadas las observaciones visible e infrarroja.
Pero afortunadamente hay otros modos de observación indirecta que pueden fundamentar la existencia del astro y confirmar una posible cercanía.
Se trata de observar los efectos geofísicos que su presencia causa en nuestro planeta o en otros del Sistema Solar, básicamente de tipo sísmico o magnético.
El canal Blackstar de Youtube desde hace 6 años realiza semanalmente informes sobre estos efectos del astro y ha encontrado patrones que indican la dirección en la que se sitúa en los últimos años.

Aunque los datos de posición son ciertamente innegables, el modelo de astro que se propone es un pequeñísimo objeto, “mini agujero negro”, de tan solo 4 km de diámetro que sería invisible por su tamaño.
Esto no encaja con la descripción del Apocalipsis en que todo el Sol se pone negro.
Ni con la redundancia descriptiva de decenas de sueños proféticos que algunos de ellos han quedado plasmados en imágenes reconstruidas a partir de paisajes con Photoshop.
Asimismo, Carlos Muñoz Ferrada, astrofísico chileno, famoso por sus aciertos en la predicción de terremotos y órbitas de cometas, antes de su fallecimiento en 2001, explicó la existencia del astro, al que llamó “planeta-cometa”, y del que dio algunos importantes parámetros orbitales.

Pero en esta tarea de búsqueda de una órbita posible para el astro, la Sagrada Escritura también aporta información.
Pues tras describir el sexto Sello, plantea un tiempo “como de media hora” (Ap. 7,1) antes de que vuelvan a producirse nuevos daños en la Tierra procedentes del espacio.
Si se interpreta esta media hora como media órbita de la Tierra, indicaría que la órbita del astro corta a la órbita de la Tierra en dos puntos separados 6 meses: uno cercano al Aviso y el otro diametralmente opuesto.

Al unir los datos orbitales fidedignos que se poseen, se puede construir una posible órbita aproximada del astro, que se encuentra en la siguiente figura ilustrada con comentarios y fechas aproximadas.
El Astro tarda sólo 46 días a la velocidad de 76 km/sg que calculó Muñoz Ferrada, en cruzar por dos puntos de la órbita terrestre casi opuestos.
Los días posibles para el eclipse y vuelco se encuentran aproximadamente a partir del 13 de noviembre.

Si esta órbita es aproximadamente cierta, desde el pasado mes de septiembre la posición del astro, visto desde la Tierra, estaría siempre entre Venus y el Sol.
Aunque esto parece ir a favor de las docenas de fotografías con dos soles, la realidad es la contraria, ya que al ser un objeto muy oscuro, la luminosidad propia del entorno del Sol hace imposible verlo.
De hecho, en este mes de octubre, Venus cada día se aleja cada día más del Sol en el atardecer y, siendo un objeto brillante, el crepúsculo todavía no deja verlo por la propia brillantez del Sol, en la mayoría de las latitudes.
Pero la situación de observación del astro ahora desfavorable, tiene un día en que cambia a favorable.
Será cuando el astro se sitúe en su órbita más cerca de nosotros que el propio Sol.
La cual será aproximadamente hacia el 28 de octubre, dejando ya muy pocos días para su observación.
.
Entonces se comenzará a ver como un pequeño círculo oscuro, creciente cada día, que contrastará con el fondo luminoso alrededor del Sol que progresivamente va quedando tras él.

Este detalle de veracidad afortunadamente escapa a la mayoría de los que pintan fotos con dos soles brillantes con Photoshop y las difunden como reales.
Cada día entonces será más notoria la presencia del astro oscuro y sus efectos magnéticos, especialmente hacia el final de su acercamiento.
Su tamaño aparente crecerá exponencialmente de día en día, por la ley de la perspectiva.
Solo al final del acercamiento seremos visualmente conscientes de la catástrofe que se avecina.

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SERÁ EL DISPARADOR DE LA ILUMINACIÓN DE CONCIENCIA DEL AVISO

Pero es muy probable que entonces al hombre le preocupe más la guerra en desarrollo según Ezequiel que la llegada de un nuevo astro.
Pienso que Dios utilizará el efecto sorpresa de un choque inminente, de nuestro planeta Tierra con otro objeto mucho mayor.

Para provocar en ese momento la iluminación espiritual interior sobre nuestras vidas, en la que veamos el bien o mal que hayamos hecho o dejado de hacer.

No será muy diferente esta situación a la que cuentan personas que sobrevivieron a un choque frontal con otro vehículo y en aquel último momento vieron con gran detalle en pocos segundos toda su existencia.
Las fechas orbitales posibles para esta iluminación extraordinaria coinciden asimismo con el final del Año de la Misericordia, establecido por el Papa Francisco.

Pues las puertas del Jubileo extraordinario se cierran el próximo 13 de noviembre en todo el mundo y el 20 de noviembre en Roma.

Es posible un cierto margen de desplazamiento de los hechos sobre los cálculos previstos.
Pero ni la fecha del Milagro, ni la “media hora de silencio” que el Apocalipsis (8,1) establece entre dos hechos diferentes de origen astronómico, sexto sello y primera trompeta, permiten prolongar demasiado el momento en que finalmente llegará el astro.
Por último, dentro del conjunto de efectos espirituales en el entorno del Aviso, también se interpreta que el vuelco de los polos geográficos terrestres es el hecho que el Apocalipsis (7, 3) define como “hacer daño a la Tierra”.

En ese caso el Aviso también sería el entorno temporal de los 144.000 sellados, que desempeñarán el importante papel de primicias espirituales y materiales en los últimos tiempos.
en el cielo

UN SUCESO LARGAMENTE ESPERADO

en-el-cielo-500x305Como resumen de este artículo, quisiera dejar claro que indagar sobre la aparición del nuevo astro en el cielo en estos tiempos no es superfluo.
Si finalmente aparece, en el entorno del 28 de octubre y días posteriores, puede estar seguro de que no será una anécdota en la historia.
.
Sino una importante señal divina de que, como apostilla el Apocalipsis (6,17), “ha llegado el día de su Ira, y ¿quién podrá resistir?”.

Antonio Yague

Foro de María

El geólogo español Antonio Yagüe profetizó que la fecha en que sucedería el Gran Milagro – profetizado en Garabandal y Medjugorje -, sería en el 2017,

EL CIELO: DOS LENGUAJES DIFERENTES PARA UNA SOLA REVELACIÓN

¿Es posible que Dios haya utilizado otro lenguaje adicional a la Biblia, para hablarnos de Su único Plan de Redención?

La Astronomía Sagrada es nada menos que la ciencia que llevó a los Reyes Magos a descubrir cuándo y dónde sería la primera Venida de Jesucristo.

Este saber arcano, que nada tiene que ver con horóscopos y astrólogos, tal vez era legible por los hombres antes del Diluvio, pero quedó olvidado durante muchos siglos, porque el demonio (gran imitador de Dios), se encargó de envilecer la Astronomía Sagrada inventando una burla de ella, la Astrología, que tomó a la humanidad por asalto convirtiéndose en parte de la cultura más popular.
Ha habido, sin embargo, estudiosos que rescataron y rescatan lo escrito en las estrellas, para tratar de develar qué nos quiso decir Dios con cada una de ellas.
El Dr. en Geología Antonio Yagüe, es un estudioso del tema y ha querido compartir con nosotros todas sus hipótesis, basadas en el estudio riguroso de las Sagradas Escrituras y su posible reflejo en las estrellas, apoyándose también para ello en las mismas Escrituras. En su trabajo, él cita el Salmo 19, que habla precisamente de eso:
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Avanzando en su estudio, y basándose en el episodio de los Magos, el Dr. Yagüe llega a confirmar (y no es el primero), que efectivamente existe un mensaje divino en las estrellas.
Lo hace deduciendo que, al no conocer los Magos ni una sola letra de la Escritura, sin embargo supieron antes que nadie, y tan solo por el estudio de las estrellas, cuál sería el momento, el lugar y , lo más importante Quién sería el que iba a nacer.
El propio Dr. Yagüe lo explicaba en un artículo para Religión en Libertad
“Al escribir sobre la sabiduría de los Reyes Magos, manifestaba mi asombro or lo que llegaron a conocer del Redentor aquellos hombres santos sólo a través de las estrellas. …supieron el dónde y el cuándo y el quién de su nacimiento, y amaron a aquel Niño que sabían era Dios y Hombre a la vez, que moriría y que volvería como Rey triunfante. Así se deduce a través de los regalos que le ofrecieron: incienso, mirra y oro”
Los regalos ofrecidos a Jesús por los Magos revelan que por las estrellas ellos conocieron Su doble naturaleza Divina (por eso le llevaron incienso) y humana, (la mirra lo confirma). También la mirra señala que ellos habían llegado a conocer a través de las estrellas que Él estaba llamado a sufrir, pero que era un Rey y que su victoria estaba escrita en el Cielo, por lo que también le llevaron oro.
Apoyado en estos conocimientos, el Dr. Yague va un paso más allá, lanzando esta vez la hipótesis de que si los datos proféticos de la Primera Venida estaban escritos en un doble lenguaje: el de las estrellas y el de la Palabra, era seguro que los de la Segunda Venida además de plasmados en las profecías bíblicas, también estarían escritos en las estrellas. Sólo había que investigar y aprender a leer lo que él llama los Patrones de Profecía de la Primera Venida, y aplicarlos a la Segunda.
Para comenzar a entender de qué nos habla, él mismo recurre al Diccionario para buscar la definición de la palabra “Patrón”. Encuentra que es “un modelo que sirve de muestra para sacar otra cosa” y que puede ser “un conjunto d elementos que forman una unidad que se repite, por lo que puede tomarse como referencia”.
Bien. ¿Pero cómo esas definiciones pueden aplicarse a una profecía?
Él explica que lo que él llama un patrón profético es un texto de la Sagrada Escritura que, sin enunciar directamente una profecía, es modelo, símbolo o anuncio de algo futuro.
La pregunta ahora es, ¿por qué podríamos o deberíamos creer en las profecías? ¿Para qué buscarlas?
El encuentra la respuesta en Apocalipsis 19,10, donde aparece escrito que

“el testimonio de Jesús es el espíritu de profecía”

GUADALUPE, SIEMPRE GUADALUPE, ANTES Y AHORA

 

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Y así es. Lo que parece haber disparado su interés en las estrellas fue leer sobre el descubrimiento de que en el manto de la Virgen de Guadalupe aparecían 46 estrellas con sus correspondientes constelaciones.
Y tan es así, que el Instituto de Estudios Astronómicos de la Universidad de México concluyó que el firmamento estampado en la tilma sobre la imagen de la Sma. Virgen, era exactamente el que aparecía en el cielo de México en el solsticio de invierno del año de la Aparición, o sea, 1531.
Pero la ubicación de las estrellas, que era exacta, no era vista desde abajo, sino desde arriba, desde lo más alto, establecida en una perspectiva denominada anamórfica

ESTRELLAS EN EL MANTO

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Debemos al Padre Mario Rojas y al Dr. Juan Homero Hernández Illescas, el descubrimiento de la correlación entre las estrellas estampadas en el manto de la Virgen y las del cielo en el solsticio de invierno del año 1531.
Ellos descubrieron que nada en el manto había sido colocado al azar, que en él estaban reconstruidas las constelaciones y las principales estrellas.

También notaron que algunas constelaciones, que no estaban representadas explícitamente, quedaban en posiciones significativas, como por ejemplo, la Corona Boreal quedaría sobre la frente de la Virgen, sobre las manos juntas estaría Virgo. Leo, con su estrella Régulus (el Pequeño Rey) quedaría justo sobre su vientre grávido. Y Orión, el mítico gigante, sobre el ángel que la sostiene.

LAS ESTRELLAS, PRESENTES EN LAS SAGRADAS ESCRITURAS

Con esos datos en su carpeta, el Dr. Yagüe comenzó a buscar las menciones de estrellas en la Sagrada Escritura. Desde el comienzo, fueron señaladas como creación de Dios.

“Hizo Dios los dos luceros mayores; el lucero grande para el dominio del día, y el lucero pequeño para el dominio de la noche, y las estrellas; y los puso Dios en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra, y para dominar en el día y en la noche, y para apartar la luz de la oscuridad.”(Génesis 1, 16-18).

Por lo tanto, por su condición de ser criaturas, NO pueden ser adoradas.

Su número es grande, pero está contado. Y cada una tiene su propio nombre

“Él determina el número de estrellas y a cada una le pone nombre” (Salmo 147,8).

Ahora bien, el nombre de cada criatura entraña el significado de misión. Dentro de la Creación, los únicos que tienen nombre individual son los seres humanos y, como se ve, también las estrellas. El resto de la Creación está nombrado por especie, las plantas, los animales, etc.
Los creyentes sabemos, por Fe, que cada uno de nosotros tiene una misión en la vida.
Lo que no sabíamos, es que también las estrellas parecen tenerla.

Cada estrella tiene un resplandor diferente
San Pablo nos lo dice en su Primera Carta a los Corintios:

“ . . . y aún entre las estrellas, el brillo de una es diferente del de otra”. (1 Cor. 15,41).

Siguen un orden de aparición determinado, nada fue puesto al azar

“Levanten los ojos al cielo y miren. ¿Quién creó todo esto? El que los distribuye uno por uno y a cada uno lo llama por su nombre. Tan grande es su poder y su fuerza, que ninguno de ellos falta.” (Isaías 40, 26)

 

Fueron puestas con sabiduría

“Con sabiduría e inteligencia, el Señor afirmó los cielos y la tierra”(Proverbios 3, 19).

Sabemos desde siempre que las estrellas, así como el Sol y la luna, fueron puestas por Dios para iluminar el día y la noche. Para ordenar la vida del hombre (medir los tiempos, las estaciones, servir de orientación en la noche)

Como signos
Signo es una figura convencional que tiene asociado un significado o mensaje

“Los cielos proclaman la gloria de Dios, de su Creación nos habla la bóveda celeste” (Salmo 19, 1)

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EN BUSCA DE LA PALABRA DE DIOS EN LAS ESTRELLAS

Continuando con su investigación, Yague fue a los escritos de otros eruditos, que también estudiaron exhaustivamente las estrellas. En efecto, la británica Frances Rolleston en 1862, el norteamericano Joseph Seiss en 1882 y Edward Maunder en 1934, además de otros, dedicaron su vida a investigar estrellas y constelaciones con sus correspondientes nombres desde la antigüedad.
Los sorprendentes resultados de estas investigaciones fueron que tanto las estrellas como las constelaciones habían conservado sus nombres desde la más remota antigüedad, no importando de qué civilizaciones se tratara.
Y de acuerdo a antiquísimos grabados, pudieron afirmar que tanto estrellas como constelaciones se han mantenido en un orden casi invariable desde la antigüedad hasta nuestros días.
La consecuencia que deduce el Dr. Yagüe es que: si las estrellas trasmiten un mensaje, éste proviene de muy antiguo, y muy probablemente desde los mismos orígenes del hombre.

 

LA VIRGEN DE GUADALUPE ¿TAMBIÉN NOS HABLÓ CON SU MANTO?

LA VIRGEN DE GUADALUPE ¿TAMBIÉN NOS HABLÓ CON SU MANTO?

Dado que el manto de la Sma. Virgen está tachonado de estrellas, Ella debe querer decirnos algo con eso.
La primera conclusión de Yagüe, apoyada en las investigaciones del Padre Rojas y el Dr. Hernández Illescas, las de éste último conjuntamente con el Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional de México, fue que:

las 46 estrellas del manto no son un adorno aleatorio.

Tampoco su posición en el manto es aleatoria, sino que, como ya dijimos, es una proyección anamórfica de la situación real del cielo en el solsticio de invierno del año 1531 que fue cuando la Virgen se apareció a Juan Diego.

En el manto están representadas las estrellas más brillantes de las principales constelaciones visibles desde el Valle del Anáhuac aquella madrugada del 12 de diciembre. Allí están las constelaciones completas.

En el lado izquierdo del manto de la Virgen (a nuestra derecha, porque la vemos de frente) se encuentran comprimidas las constelaciones del sur: Ofiuco, Escorpión e Hidra.

En el lado derecho del manto de la Virgen se muestran las constelaciones del norte.

En el hombro, un fragmento de la constelación del Boyero (Bootes); hacia abajo, a la izquierda, le sigue la Osa Mayor (Ursa Maior), en forma de una sartén. La rodean, a la derecha, arriba, la cabellera de Berenice (Coma Berenices); a la derecha, abajo, Lebreles (Canes Venatici); a la izquierda Thuban la estrella más brillante de la constelación del Dragón (Draco).
Por debajo de dos estrellas (que forman parte de Lince), se percibe otro par de estrellas de la constelación del Cochero (Auriga), y al oeste, hacia abajo, tres estrellas de Tauro (Taurus).
De esta manera quedan identificadas en su totalidad y en su sitio,

un poco comprimidas, las 46 estrellas más brillantes que rodean el horizonte del Valle de México.

Esa posición coincidente con el cielo en el momento de la estampación milagrosa de la imagen en la tilma, confirma asombrosamente por otra vía la historicidad de la aparición.

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¿ES POSIBLE ENTONCES QUE EXISTA EN LAS ESTRELLAS ALGÚN MENSAJE MÁS?

Pues parece que, a medida que los eruditos iban observando y analizando las estrellas, fueron haciéndose conscientes de que ellas efectivamente nos trasmiten un mensaje de Dios. Esa idea se fue confirmando a través del significado de sus nombres, a través de las formas y figuras de las constelaciones, así como de la relación espacial entre ellas.

La gran sorpresa apareció cuando tomó forma la hipótesis de que la bóveda celeste explica, de la misma forma que las Sagradas Escrituras, el Plan Redentor de Dios.

Eso tiene como significado primero y muy importante, que

Dios plasmó en las figuras estelares su promesa de Redención y enseñó a los hombres su significado.

Cada noche, el hombre podía recordarla en forma de película.
Dado que pasarían cerca de 2.500 años desde la promesa de Redención al hombre en el Paraíso, hasta que fuera escrito el Génesis,
Dios escribió ese mensaje en las estrellas para que el hombre no perdiera la esperanza en su liberación de los efectos mortales del pecado.

A estas alturas, Yagüe concluye que:

Dios creó dos vías de trasmisión (imagen y escritura) o lo que es lo mismo, “dos testigos” de la única promesa de Redención.

MUY BIEN, ESTO FUE EL PASADO Y YA SE CUMPLIÓ. PERO, ¿QUÉ ES LO QUE VIENE?

Este es el desafío que se plantea y nos plantea nuestro investigador.
Si estaba plasmada en las estrellas la Primera Venida de Nuestro Señor, debe estarlo de igual manera Su Segunda Venida.

Y un paso más: tal vez lo esté con el mismo Patrón Profético de la Primera Venida.
Por lo tanto, Yagüe comenzó a averiguar qué cosas nos decía la imagen de la Virgen de Guadalupe. Encontró que hay varias muy reveladoras.
María se presentó en Guadalupe como la Mujer del Apocalipsis vestida del sol, con la luna bajo sus pies, etc., etc.
Pero, lo asombroso fue que hubo dos detalles que, aunque latentes, no estaban visibles en la aparición de Guadalupe.
El Niño Dios aún estaba en el vientre de Su Madre, no podía verse.
La corona de doce estrellas no aparecía sobre la cabeza de la Virgen, aunque, como ya vimos, según el patrón de las estrellas del manto, la Corona Boreal, invisible, quedaba exactamente sobre su frente.

Así fue como el Dr. Yagüe se planteó como nueva hipótesis que, si en Guadalupe había cosas no mostradas sino sólo latentes, debía buscar otra Aparición mariana que las tuviera explícitas.

Y al observar detenidamente las principales apariciones marianas descubrió que lo que aparece implícito en Guadalupe, está asombrosamente explícito en la aparición de Garabandal.

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GARABANDAL Y SUS PROFÉTICAS Y ASOMBROSAS REVELACIONES

Apariciones de la Virgen

¿Y qué cosas son ésas?
Primero: la corona de doce estrellas que la Virgen no muestra en Guadalupe sino sólo la sugiere, sí aparece en Garabandal.

Segundo: el velo. Lo que aparece velado en Guadalupe, aparece develado en Garabandal, porque la Virgen se apareció allí sin velo, mostrando su cabello.

La tercera prueba, que para Yagüe confirmaría que Garabandal continúa el mensaje de Guadalupe es el Niño, ya en los brazos de Su Madre.

En Guadalupe aparecía invisible dentro del vientre, aquí aparece ya nacido.

 

LAS ESTRELLAS QUE ESTÁN EN EL MANTO, AUNQUE NO SE VEN
Yagüe hace una detallada explicación de lo que ya habían descubierto el P. Rojas y el Dr. Hernández Illescas. Tal y como aparecen estampadas las estrellas en la tilma, una constelación no explícita es Leo, que en la Astronomía Sagrada es imagen de Dios, y cuya estrella alfa es Régulus,

“El pequeño Rey”

que caería, invisible, justo en el centro de su vientre.
CONSTELACIONES NO APARENTES
Tampoco la Corona Boreal aparece, pero, como ya vimos, tendría su lugar exacto en la frente de la Virgen.
Otra estrella muy importante y que parece que la Virgen quiso destacar fue la estrella Sirio, la más brillante del Cielo, que está en un pliegue final de su manto, como si ella quisiera destacarla y abrazarla al mismo tiempo. Esta estrella, cuyo nombre en hebreo era “Nas – Seir – ene” tenía el significado de

“el Príncipe que viene”, el cual sería llamado Nazareno.

GARABANDAL Y SUS PROFÉTICAS Y ASOMBROSAS REVELACIONES

Apariciones de la Virgen

¿Y qué cosas son ésas?
Primero: la corona de doce estrellas que la Virgen no muestra en Guadalupe sino sólo la sugiere, sí aparece en Garabandal.

Segundo: el velo. Lo que aparece velado en Guadalupe, aparece develado en Garabandal, porque la Virgen se apareció allí sin velo, mostrando su cabello.

La tercera prueba, que para Yagüe confirmaría que Garabandal continúa el mensaje de Guadalupe es el Niño, ya en los brazos de Su Madre.

En Guadalupe aparecía invisible dentro del vientre, aquí aparece ya nacido.

 

LAS ESTRELLAS QUE ESTÁN EN EL MANTO, AUNQUE NO SE VEN
Yagüe hace una detallada explicación de lo que ya habían descubierto el P. Rojas y el Dr. Hernández Illescas. Tal y como aparecen estampadas las estrellas en la tilma, una constelación no explícita es Leo, que en la Astronomía Sagrada es imagen de Dios, y cuya estrella alfa es Régulus,

“El pequeño Rey”

que caería, invisible, justo en el centro de su vientre.
CONSTELACIONES NO APARENTES
Tampoco la Corona Boreal aparece, pero, como ya vimos, tendría su lugar exacto en la frente de la Virgen.
Otra estrella muy importante y que parece que la Virgen quiso destacar fue la estrella Sirio, la más brillante del Cielo, que está en un pliegue final de su manto, como si ella quisiera destacarla y abrazarla al mismo tiempo. Esta estrella, cuyo nombre en hebreo era “Nas – Seir – ene” tenía el significado de

“el Príncipe que viene”, el cual sería llamado Nazareno.

 

 

GARABANDAL Y SUS PROFÉTICAS Y ASOMBROSAS REVELACIONES

 

 

Lo más importante de todo, manifiesta Yagüe, es tomar conciencia de que la Virgen de Guadalupe, al presentarse como la Mujer del Apocalipsis, nos quiere decir algo. Nos quiere dar a entender un mensaje que en ese momento
Ella sólo sugiere, pero los completa en Garabandal.

Recordemos que el mensaje de la Virgen en Garabandal, fue:

 vendría un Aviso, luego un Gran Milagro, el mayor realizado por Dios desde la Resurrección de Jesucristo, y un Castigo si la gente no se convierte.

Tal vez deberíamos poner nuestro énfasis en ese Gran Milagro, el mayor después de aquel que volvió a la vida a Jesús, como el centro de la aparición de Garabandal
La estrella Régulus, de la constelación del León (Leo), está en el centro de la imagen y cómo Júpiter, que en la Astronomía Sagrada representa a Jesucristo, está fuera del centro, como si la Virgen nos quisiera decir que aún no es el tiempo del nacimiento, (hecho que ocurrirá cuando Júpiter haya avanzado en su camino lo suficiente como para entrar en el vientre de Virgo). Pero allí, en Guadalupe, la Madre aún lo estaba esperando.
La conjunción de Saturno y la Luna que destaca Yagüe, no estarían marcando algo bueno, puede que eso tenga que ver con el peregrinaje de José y María hacia Belén y el rechazo de todos a darles albergue.
ESTRELLAS
En Religión en Libertad, Yagüe escribe lo siguiente:
Entre las docenas de hipótesis que se han propuesto sobre fenómenos astronómicos para la estrella de Belén, hay una que encaja con las diversas condiciones que indica el Evangelio de San Mateo y con la edad de 33 años que la Tradición nos dice que tenía Jesús cuando murió en abril del año 33 de nuestra era.
Se trata de una conjunción séxtuple de Júpiter en poco más de un año, entre el 12 de agosto del (-3) y el 18 de octubre del (-2), mientras transitaba por las constelaciones de Leo y Virgo: tres coincidencias con la estrella Régulus que sucedieron dentro de otras tres conjunciones con el planeta Venus. Este raro fenómeno se produjo cada 510-510-510-627 años. Era la cuarta vez que se producía desde los tiempos del diluvio.
Pero lo importante era el simbolismo derivado del suceso, que se apoyaba en el significado de los nombres de esas constelaciones, planetas y estrella, y de sus movimientos, cuyo mensaje velado podría transcribirse así:

encuentro con su madre

En el blog Ecos de Garabandal, hemos leído lo siguiente:
El Dr. Antonio Yagüe nos ha compartido sus estudios, según los cuales;

 El próximo 13 de abril de 2017,

Júpiter, que como astro rey representa a Jesucristo en la Astronomía Sagrada, estará en el vientre de la constelación de Virgo, y ese mismo día la Luna estará a los pies de Virgo.

Según el patrón de la “estrella” de los Magos para la Primera Venida, cuando Júpiter se encuentra en el vientre de Virgo (la Mujer encinta) y la luna está a sus pies, astronómicamente se cumple el texto del Apocalipsis.

El problema es que esta situación astronómica ocurre aproximadamente cada 12 años, por tanto sin otros datos que precisen algo más, es insuficiente como señal para determinar los tiempos de la segunda Venida.
Según lo profetizado en Garabandal,
El día del Gran Milagro será un Jueves,
Será fecha de un mártir de la Eucaristía.
Caerá entre los días 8 y 16 de los meses marzo, abril y mayo.

ESTRELLAS

JÚPITER YA EN EL VIENTRE DE VIRGO Y LA LUNA A LOS PIES DE LA MUJER (VIRGO)

La hipótesis, entonces, del 13 de abril de 2017 como fecha del Gran Milagro, que Yagüe equipara a la aparición en el cielo de la Mujer del Apocalipsis, se ajusta precisamente a las precisiones puestas por María en Garabandal:

Ese preciso día será jueves, día en que se celebra a San Hermenegildo, mártir de la Eucaristía y virrey de la Bética, en la Hispania Visigoda, hacia el año 580, que murió por no querer recibir la comunión de un obispo arriano.

Ese jueves, además, será Jueves Santo, día en que se celebra la Institución de la Eucaristía.

El obstáculo que presenta esta situación, es que, como ya dijimos, esta señal se repite cada doce años. Y, como bien afirma Yagüe, nada que se repita cada doce años representa una señal.
Frente a esto, era preciso buscar más datos que avalaran la hipótesis de esa precisa fecha.
Nuevamente Garabandal con sus precisiones, viene en ayuda.

La cuarta precisión de la Virgen, fue que ese día coincidiría con una fiesta de gran alegría para la Iglesia.

 

Lo cual se vuelve fundamental para reafirmar la hipótesis del 13 de abril de 2017 como fecha cercana para la ocurrencia de ese hecho principal, ya que la siguiente oportunidad en que esas tres coincidencias se repetirán, sería el Jueves 11 de abril de 2954, día en que se celebra también la fiesta de un mártir de la Eucaristía, fecha que, sin embargo, no coincide con la cuarta precisión de la Virgen.

Entonces, podemos preguntarnos, ¿qué puede llevar a Yagüe a afirmar que esa fecha determinada por él y no otra es la que concuerda precisamente con las profecías de Garabandal?

Asombrosamente, la hipótesis de esa fecha determinada, se reafirma por la razón de que ese mismo día en el otro extremo del cielo, el planeta Neptuno, que en la Astronomía Sagrada representa a la Iglesia, estará sobre la constelación de Piscis, (que también representa a la Iglesia), en conjunción con el Sol, que representa a Dios.
Es precisamente esa triple conjunción, de Neptuno-Sol-Piscis, lo que nos recuerda el acontecimiento venturoso profetizado en Garabandal para la Iglesia en el día del Gran Milagro.
Y aquí es donde podemos continuar asombrándonos:

la probabilidad de que ambas situaciones astronómicas vuelvan a coincidir en la esfera celeste es de ¡una en 100.000 años!

NUESTRA SEÑORA LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

Una advocación Mariana es una alusión mística relativa a apariciones, dones o atributos de la Virgen María.

La Iglesia católica admite innumerables advocaciones que significan la figura de la Madre de Jesús o alguna de sus cualidades, a las que se rinde culto de diversas maneras.

Existen dos tipos de advocaciones: las de carácter místico, relativas a dones, misterios, actos sobrenaturales o fenómenos taumatúrgicos de la Virgen, como la Anunciación, la Asunción, la Presentación, etc; y las apariciones terrenales, que en muchos casos han dado lugar a la construcción de santuarios dedicados a la Virgen, como el del Pilar (en Zaragoza, Aragón, España),, el de Lourdes (en Lourdes, Francia), el de Fátima (en Fátima, Portugal), etc.

Estas advocaciones a menudo dan lugar a múltiples patrocinios (como “virgen protectora”) de pueblos, ciudades o países, o de diversas entidades o cofradías.

Las advocaciones marianas se suelen nombrar con las fórmulas “Santa María de”, “Virgen de” o “Nuestra Señora de”. Pero también, las advocaciones suelen dar lugar en muchos casos a nombres propios femeninos, compuestos del nombre María y su advocación: María del Carmen, María de los Dolores, María de Lourdes, etc. Aunque el nombre sea diferente en cuanto al atributo relativo a la Virgen María siempre se refiere únicamente a ella, así se haga mención de varios nombres en un mismo momento, la instancia es la misma, la Virgen María.

Nuestra Madre La Santísima Virgen María

Es Siempre la Misma, Virgen María

Nos quiere, nos ama, nos protege, y nos avisa de los peligros a través de sus diferentes advocaciones, una vez premiandolos como en Lourdes, con los dones de curación espirituales y físicos,  otras nos avisa de las calamidades como en Lasalette, nos advierte  como en Fátima y en otros casos nos apoya, fortalece y ayuda como en el caso de Zaragoza con el Pilar Santo. o la advocación de la Virgen del Carmen que nos promete ayuda y nos pide oración.

santa-maria

La Virgen María Siempre en todas sus Representaciones y Apariciones

Nos Pide

Reconocimiento y Oración

Sobre Todo Oración como Arma para la Salvación del Mundo

 Especialmente

el rezo del el Santo Rosario

Su Oración Preferida

Ayudemosla

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