La catequesis como educación de la fe

 

La palabra catequesis viene del verbo griego katechéin, que significa “hacer resonar”. San Pablo en la carta a los Gálatas (6, 6) usa este verbo con el significado de enseñar el contenido de la revelación.

 

De esta forma, podríamos decir que la catequesis es un proceso de profundización en el mensaje evangélico para educar la fe.

 

Ø  Profundizar: es conseguir más de lo que se tiene. Por eso, la catequesis no es el primer paso hacia la fe. Se presupone que ya se consiguió con la primera evangelización.

 

Ø  Mensaje evangélico: es la doctrina de Cristo.

 

Ø  Educar: no busca tanto el dar mucha información sobre el mensaje de Cristo como hacer crecer la semilla que Dios depositó en el alma el día del Bautismo

 

Ø  Fe: es aceptar lo que Dios nos propone.

 

La Fe requiere:

 

Ø  Entendimiento (acto de inteligencia). Pero nunca podemos llegar a abarcar totalmente la grandeza infinita de Dios.

 

Ø  Aceptación (acto de voluntad). Después, la voluntad decide si acepta o no los datos que ha recibido la inteligencia.

 

Ø  Gracia de Dios. Como la voluntad no recibe con total seguridad sobre cuánto le presenta la inteligencia, necesita la ayuda de la gracia para aceptar lo que está más allá sus posibilidades.

 

 

La catequesis como ciencia y como acción

 

La catequética es la ciencia que estudia cómo hacer mejor la catequesis. Y, como todas las ciencias, tiene que actuar con un método científico. Emplea además un lenguaje técnico y preciso. Pero, es diversa de la teología como una ciencia.

 

La catequesis es además una acción. La catequesis trata la fe como un tesoro para transmitirlo a alguien. Tiene que llegar a todos los estratos sociales y culturales. Tiene que dar repuestas a muchas preguntas simples e intranscendentes. Pero siempre son preguntas que tocan la vida diaria y los conflictos de las personas comunes.

 

 

 

Lugares de la catequesis

 

Ø  La Familia. Los padres son los primeros catequistas, aunque no den, generalmente, una catequesis sistemática. Los padres catequizan más con el ejemplo que con sus palabras. El niño imita a sus padres en lo que hacen, no en lo que hablan. En cuanto a los niños(as) mayores y a los jóvenes, ellos también catequizan a los padres. En la familia tiene que haber diálogo, respeto mutuo, deseo de aprender unos de otros. Las reuniones para los padres, hechas en la parroquia, los cursos, movimientos etc., deberían influir en la formación religiosa de los hijos y provocar que familia y parroquia siguiesen una misma línea pastoral.

 

Ø  La Parroquia. Es otro lugar importante de la catequesis. En ella funcionan la catequesis parroquial, los grupos de jóvenes, los movimientos, etc. La catequesis contempla la entrada y la vivencia en una comunidad: la comunidad parroquial.

 

Ø  La Escuela. Es también un lugar de formación religiosa que tiene aspectos diferentes de la catequesis parroquial; la escuela puede y debe dar su contribución a la educación religiosa de los alumnos.

 

Ø  Los Medios de Comunicación: televisión, radio, periódicos, revistas, cine, internet, tienen una fuerza muy grande en la formación de las personas, especialmente de los jóvenes y adolescentes. Y no siempre influyen de la manera mejor. Hay todavía un gran campo en que la Iglesia tiene que hacerse presente.

 

Cada tipo de catequesis supone métodos diferentes. También de parte del catequista exige distintos grados de formación y madurez. Pero hay ciertas líneas fundamentales que se aplican a todas las etapas.

 

 

 

Principios fundamentales en catequesis

 

Los principios fundamentales de la catequética deben garantizar una catequesis adecuada al objetivo, al destinatario y al contenido de cada catequesis. Sin embargo, la buena catequesis debe equilibrar la referencia a todos estos elementos:

 

  1. Principios Generales:

o   La catequesis debe ser fiel a Dios y al hombre.

o   La catequesis debe transmitir la fe en todas sus dimensiones.

o   La catequesis debe equilibrar el uso de criterios teológicos y humanos.

o   La catequesis debe dar prioridad al catequista sobre el resto de los elementos.

 

  1. Principios Catequéticos para conseguir el objetivo de una completa educación en la fe:

o   La catequesis debe incorporar viva y activamente al cristiano en la vida de su comunidad.

o   La catequesis debe formar la vivencia litúrgica.

o   Hay que buscar los frutos de catequesis adecuados a la etapa de desarrollo cristiano de cada persona.

o   La catequesis debe educar la fe atendiendo a todas las facultades de la persona.

o   La catequesis debe de llevar a consecuencias prácticas.

o   La catequesis debe lograr la autoconvicción de la fe.

o   La catequesis debe favorecer la promoción humana del catecúmeno.

 

  1. Principios Catequéticos para sistematizar correctamente el contenido de la catequesis:

o   La catequesis debe usar equilibradamente las tres fuentes de la revelación.

o   Debe fundamentar sólidamente la fe.

o   Debe equilibrar la presentación de todas las áreas fundamentales de la vida cristiana.

o   El mensaje debe aparecer cristocéntrico y trinitario.

o   Debe presentar sistemáticamente el mensaje básico de la fe.

 

  1. Principios Catequéticos para lograr una catequesis eficaz:

o   La catequesis participativa es más eficaz.

o   La mejor catequesis es la que relaciona el contenido de la fe con la experiencia del destinatario.

o   La buena catequesis educa la fe centrándose en lo básico.

o   En la educación de la fe, ayuda más enseñar a caminar que mostrar la meta.

o   Toda catequesis debe motivar.

o   Debe adaptarse al destinatario.

 

  1. Principios para una correcta visión del destinatario:

o   El catequista debe descubrir las raíces culturales de su destinatario.

o   El catequista debe buscar la atención personalizada a sus destinatarios.

o   Hay que dar prioridad a las personas sobre la organización o los instrumentos.

o   Hay que buscar objetivos profundos y actualizar constantemente las metas intermedias y los programas.

o   El catequista necesita actualizarse constantemente para comprender y adaptarse mejor a sus destinatarios.

o   La catequesis debe ser misionera.

 

 

 

Elementos fundamentales en catequesis

 

  1. La finalidad

La finalidad es la meta que se desea conseguir. Al emprender un viaje, la meta marcada nos fija el camino a elegir, los medios más oportunos para llegar a ella, la duración y el costo alto o bajo que deseamos pagar por el trayecto. Lo mismo es en catequesis. Quien conoce la meta, puede elegir muy bien el camino. Quién no sabe a dónde va ¿cómo podrá elegir bien lo que necesita?

 

Por lo tanto, el catequista debe habituarse a fijar las prioridades de su trabajo. Es decir, debe conocer muy bien cuál meta es prioritaria y cuál secundaria. Podrá  seleccionar las prioridades según la meta que debe lograr al final de su curso.

 

  1. El contenido

El contenido de la catequesis es la doctrina o mensaje que transmitimos. Este mensaje es el del Jesucristo. De hecho, la catequesis es la acción de la Iglesia que transmite este mensaje para que los hombres crean en Él.

 

El contenido de la fe que debe transmitir el catequista está en la Revelación. La Revelación la podemos encontrar en sus tres fuentes: la Tradición, la Escritura y el Magisterio de la Iglesia. No toda la doctrina de la fe cristiana tiene la misma importancia en la catequesis. Hay verdades, que tienen más importancia que otras. Más aún, el buen catequista debe enseñar a sus catecúmenos a distinguir cuáles verdades de la fe son importantes y cuáles tienen menos importancia. Aunque es ideal cumplir siempre con toda la doctrina de la fe programada, es oportuno recordar que la integridad del contenido es una meta y no un punto de partida.

 

  1. El destinatario

Hay muchos tipos de destinatarios: según edades, ambientes y comunidades. La catequesis no se dirige a personas con las mismas características, y no es más que repetir siempre las mismas cosas, en el mismo orden y de la misma manera.

 

Debemos tener en cuenta también que las personas cambian de características con el tiempo y según las épocas. Y, consecuentemente, los materiales y los métodos que servían para la catequesis hace tiempo… hoy son menos adecuados. Debemos precisar: el contenido de fe es el mismo, pero el destinatario no es el mismo.

 

El catequista que no logra adaptarse al grupo de personas que debe catequizar o que no sepa acomodarse al ritmo especial de alguna persona que se está educando en la fe, nunca lograr  realizar una buena catequesis. Pero, destaquemos la necesidad de lograr la adaptación al destinatario sin traicionar el contenido de la fe.

 

  1. El método

El método es el conjunto de mecanismos que ayudan a obtener un fin.

 

Es un conjunto porque es la suma de varios elementos. Es un conjunto de mecanismos porque los principios que contiene cada método actúan como palancas para levantar un peso.

 

Y decimos que ayuda a obtener un fin porque el método es un instrumento para lograr una meta.

 

No es lo mismo método que técnica. El método tiene varios mecanismos que funcionan en buena armonía. La técnica tiene un sólo elemento.

 

El método no es lo importante. Lo importante es la meta.

Puede haber muchos métodos buenos y útiles. Un buen método tiene que responder a las exigencias del objetivo de la catequesis, del contenido a transmitir y del destinatario a quien se dirige.

 

Hay métodos más útiles para motivar y otros más útiles para enseñar; hay métodos útiles para niños que nos sirven para jóvenes o adultos; hay métodos oportunos para tratar un tema que no sirven para tratar otro tema.

 

Un buen método en catequesis no sólo transmite bien la doctrina, sino que además fomenta la aceptación de la fe en el corazón de quien recibe el mensaje de Cristo.

 

El catequista es el factor principal para el éxito de un método. La catequesis es, ante todo, un testimonio. Y los aparatos o los mecanismos no pueden dar testimonio. Sólo las personas son testigos.

 

Un buen método en catequesis debe envolver a toda la persona. Los métodos mejores activan todas las facultades del ser humano: la imaginación, la voluntad, los sentimientos, la inteligencia, la memoria, etc.

 

  1. El agente

El lugar que ocupa el catequista entre Dios y el destinatario nos ayuda a ver su función mediadora. Su papel es acercar a Dios y al destinatario. Su función, pues, es mitad sobrenatural y mitad humana. Es, por esto, que el catequista tiene que lograr su máxima capacitación en lo espiritual y en lo humano. Pero también conviene destacar los límites del catequista. Muchos rechazan ser catequista porque son imperfectos y sin cualidades. El catequista es un instrumento. Y tiene los límites del instrumento.

 

  1. El lenguaje

Hay diversos lenguajes: de la palabra, de los gestos, de la música, de la imagen, del silencio, lenguaje bíblico, lenguaje eclesial, lenguaje teológico y lenguaje común.

 

El lenguaje es uno de los elementos en que el catequista debe adaptarse al destinatario. Si no lo hace, no le entenderán. Por eso, debe aprovechar todos los lenguajes que le ayuden a transmitir su mensaje. Debe tener claro que el lenguaje es un medio de comunicación. No tiene más importancia que ser instrumento. Pero debe vigilar que sea el más oportuno para hacerse entender y para lograr que el mensaje del Evangelio sea comprendido.

 

 

 

 

  1. Los instrumentos didácticos

Hoy día, la técnica nos ofrece videos y otros materiales didácticos para la catequesis. Pero no debemos convertir nuestra catequesis en una gran maquinaria de instrumentos de producir  la fe como una fábrica de coches.

 

La catequesis necesita los instrumentos. Pero debe superar a los instrumentos. Recordemos que ningún instrumento sustituye el testimonio personal y experiencial de quien afirma la fe en Jesucristo ante los demás, es decir, la acción personal y directa del catequista.

 

Los buenos materiales siguen los principios básicos que aplicamos anteriormente al método. Es decir, adaptación al destinatario para quien se dirige, variedad que atienda a los objetivos y al contenido que prevé nuestro programa, que sea rico de motivaciones y enseñanzas, etc.

 

  1. Las circunstancias. Lugar y tiempo

Importa elegir bien el horario y el lugar en que se imparte la catequesis. Somos humanos. Y damos catequesis a seres humanos. Y, si no está organizado humanamente nuestro programa, no tendrá  aplicación para seres humanos.

 

  1. Los canales para catequizar

Entendemos por canales los conductos por los que el catequista utiliza para llevar el mensaje del Evangelio, por ejemplo, la radio. Es obvio que algunos de los canales de que hablaremos son más bien lugares. Es decir, son espacios en los que el evangelizador se hace presente para transmitir su mensaje; por ejemplo, la parroquia o la zona habitacional. También los llamamos canales porque son el conducto amplio en que se realiza la catequesis.

 

Hay canales más adecuados para determinados contenidos. Hay canales más adecuados para las capacidades del catequista y hay canales más adecuados según los destinatarios.  Hay que tener en cuenta también otros elementos para elegir el canal de catequesis más adecuado para cada ocasión.

 

  1. La promoción

Buena motivación para acudir y recibir con gusto el mensaje del evangelio.