HOSPITALIDAD DIOCESANA
DE NTRA. SRA. DE LOURDES

 

Peregrinación en el Año de la Misericordia
Domingo, 3 de julio de 2016

Queridos diocesanos:

los días 1 al 4 de julio de 2016 nuestra Hospitalidad Diocesana de Ntra. Sra. de Lourdes, presidida por el Sr. Arzobispo, celebra su peregrinación anual a Lourdes en el Año Jubilar de la Misericordia.

¿Qué es la Hospitalidad Diocesana de Lourdes?

Como todas las Hospitalidades de España y del resto del mundo nació con el objetivo de cumplir el mensaje que la Virgen María dejó a Bernardita:

“quiero que vengan a mí en peregrinación”.

De este mensaje surge la necesidad de que existan voluntarios que ayuden a las personas enfermas y
discapacitadas a llegar al Santuario de Lourdes. Estas per- sonas son los hospitalarios. Los Estatutos de nuestra Hospitalidad Diocesana de Lourdes fueron aprobados en el año 1993 en tiempos de Mons. Elías Yanes.
La Hospitalidad Diocesana de Zaragoza la forman: hospitalarios (voluntarios laicos, personal sanitario, sacerdotes y religiosos/as): peregrinos enfermos y discapacitados; peregrinos en general.
Los hospitalarios viven su compromiso cristiano, ayudando y cuidando a las personas enfermas y discapacitadas. Esto significa: compartir y vivir la fe, la esperanza y la caridad; acompañar y ayudar a las personas enfermas y discapacitadas en su día a día; proporcionarles espacios en los
que puedan relacionarse con otras personas enfermas y entablar amistad; ofrecerles un espacio de alegría y esperanza. Desde esta carta pastoral animo a todos los dio- cesanos a conocer más, a estimar y a difundir los fines de la Hospitalidad Diocesana, recogidos en el Boletín Informativo
Hospitalidad Viva, para promover el bien integral de nuestros enfermos. Recomiendo la inscripción en la Hospitalidad de Lourdes.

Mensaje de Lourdes

Lourdes no es sólo meta de peregrinaciones de cualquier parte del mundo, sino que es un lugar que ofrece un mensaje espiritual vivo y actual para nuestro tiempo. Lourdes mantiene viva la memoria de las famosas apariciones de la Virgen Inmaculada a Bernadette Soubirous, en la Gruta de Masabielle, entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858. Desde entonces, millones de peregrinos acuden a los pies de la Madre para experimentar la gracia y el amor, porque “en esta pobre Gruta
hay un trocito de Cielo que ha tocado la Tierra”.

El Papa San Juan Pablo II peregrinó a Lourdes, en agos- to del año 2004, con motivo del 150 aniversario de la pro- clamación del dogma de la Inmaculada Concepción. En esta ocasión dijo: “Aquí la Virgen invitó a Bernadette a rezar el Rosario, desgranando Ella misma un Rosario. De este modo, esta Gruta se ha convertido en la sede de una sorprendente escuela de oración, en la que María enseña a todos a contemplar con ardiente amor el rostro de Cristo” (14 de agos- to de 2004). El Papa Benedicto XVI peregrinó también a Lour- des, con motivo del 150 aniversario de las Apariciones. En el rezo del Ángelus del día 14 de septiembre de 2008, pronunció esta oración. “Santa María, tú que te apareciste aquí, hace ciento cincuenta años, a la joven Bernadette, ‘tú eres la verdadera fuente de esperanza’ (Dante, Par., XXXIII, 12). Como peregrinos confiados, llegados de todos los luga- res, venimos una vez más a sacar de tu Inmaculado Corazón fe y
consuelo, gozo y amor, seguridad y paz” (14 de septiembre de 2008). El Papa Francisco acudió, el 16 de marzo de 2013, a rezar ante la Virgen de Lourdes en la reproducción de la Gruta que se encuentra
en los jardines del Vaticano.

Peregrinación en el Año de la Misericordia
Nuestra peregrinación tiene un significado especial en este Año Jubilar de la Misericordia, convocado por el Papa Francisco. Queremos vivir en Lourdes la experiencia de gracia del Jubileo:
buscar con mayor intensidad el amor y el perdón de Dios, mediante el don de la indulgencia atravesando la puerta santa, para convertirnos en misericordiosos como el Padre, mediante lapráctica de las obras de misericordia corporales y espirituales.
Nuestra peregrinación tiene como finalidad este año ex- perimentar la misericordia y el perdón de Dios Padre; pedir la protección de la Virgen de Lourdes; salir al encuentro de los hermanos
enfermos y necesitados para ofrecerles el evangelio de la reconciliación, de la paz, y de la esperanza. Esto está muy en sintonía con el espíritu de la Hospitalidad y el mensaje de Lourdes.
¡Feliz peregrinación a Lourdes!
Con mi afecto y bendición,