Fiesta


Fiesta de la Divina Misericordia


 

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Hay un mensaje nuevo de Nuestro Señor Jesucristo para el mundo de  hoy, que nos ha lle­gado a  través de revelaciones hechas  a Santa María Faustina  Kowalska, por el que se define, como última tabla de salvación, el recurso en esta vida  a la  Divina Misericordia, que  es infinita.

Este mensaje de la Divina Misericordia plan divino para los últimos tiempos está aprobado, recomendado e   impulsado por el Vicario de Cristo.

 

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misericordia antes que justicia

 

 

 San Juan Pablo II

 

 

 

 

 

 

 

“La Luz  dél mensa¡e dé la ‘Divina  ‘Misericordia, confiado a Santa Faustina  por’:Jesucristo, iluminará al hombre del Tercer Milenio”.

El Papa afirmó que  rezaba continuamente la oración del  Rosario de  la  Divina Misericordia:

“Por la dolorosa Pasión  de  tu  Hijo, ten  mise­ricordia  de nosotros y del mundo entero”.

“¡Sacerdotes, haced de la Divina Misericordia vuestro programa sacerdotal en este tiempo necesitado como nunca!’:

Por  iniciativa de  Juan  Pablo II  han sido dis­tribuidas millones de estampas en  las que él puso estas palabras:

“Sed apóstoles de  la  Divina Misericordia”.

Benedicto XVI

“.Jesús, confio en ‘Ti; en estas palabras se resume la fe del cristiano, que es la  fe en la omnipresencia del amor misericordioso de Dios

 

El  secreto para que   este mundo de  guerra y odio  consiga la  paz:

300- “La humanidad no conseguirá la paz hasta que  no  se dirija  con confianza a  Mi misericordia”.

Cristianos  privilegiados y  especialmente  pre­dilectos son aquéllos que han sabido vivir  seria­mente la devoción a la  Divina Misericordia. A la hora de la muerte serán tratados con  Bondad sin

1224- “Las almas que  veneran y glorifican Mi misericordia son las que  más  lamentaron Mi Pasión  y penetraron más  profundamente en  Mi espíritu. Ellas  son  un  reflejo  viviente de  Mi Corazón  compasivo. Estas almas res­plandecerán con  un resplandor especial en  la vida  futura.  Ninguna  de ellas irá al fuego  del infierno. Defenderé de  modo especial a cada una  en la hora de la muerte”.

Los apóstoles que  propagan esta Devoción están en  la mira predilecta del Señor:

1075- “A las  almas que  propagan  la devo­ción  a  Mi  misericordia  las  protejo   durante toda su vida como una madre  cariñosa (prote­ge) a su  niño  recién nacido y a la hora  de  la muerte no seré  para ellas Juez sino Salvador misericordioso”.

1540- “Todas  las almas que  adoren  Mi misericordia y propaguen la devoción invi­tando a  otras  almas a conimr en  Mi miseri­cordia  no  experimentarán terror  en  la hora de  la  muerte. Mi misericordia las  protegerá en ese  último combate…”

Predilección de Jesucristo por  quienes exponen y veneran la Imagen de  la Divina  Misericordia:

48-  “Prometo que  el alma  que venera esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí  en  la tierra,  la victoria sobre  los  enemi­gos  y, sobre  todo, a la hora  de la muerte Yo Mismo la defenderé como Mi gloria”.

El mismo Jesús ordena que  el Papa establezca la   Fiesta  de   la   Misericordia -2°  Domingo  de Pascua-  como día   de  perdón  total de culpas y penas:

300- “Pide a Mi siervo fiel que en aquel día hable al mundo entero de esta gran miseri­cordia  Mia; que quien se acerque ese día a la Fuente deVida, recibirá el perdón total de las culpas y de las penas”.

la confianza es clave. El número y grado de dones se condiciona a la confianza en Él. Es ésta la virtud que más le agrada:

1578- “Que las almas que tienden a la perfección adoren especialmente Mi misericordia, porque la abundancia de gracias que les concedo proviene de Mi misericordia. Deseo que estas almas se distingan por una  confianza  sin  límites en Mi  misericordia. Yo Mismo Me ocupo de la santificación de estas almas, les daré todo lo  que sea necesario para su santificación. Las gra­cias de Mi  misericordia se toman con un solo  recipiente  y  éste es la confianza. Cuanto más confie un alma, tanto más reci­birá. Las almas que confian sin límites son Mi gran consuelo, porque en  tales  almas vierto todos los tesoros de Mis  gracias.  Me alegro de que pidan mucho, porque  Mi deseo es dar mucho, muchísimo”.

1146- “Hija mía, escribe sobre Mi  mise­ ricordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia. A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden”.

723- “Quien confia en Mi misericordia no perecerá porque todos sus asuntos son Míos y  los enemigos se estrellarán a los pies de Mi escabel”.

1273- “El alma que confia en Mi  miseri­ cordia  es  la  más  feliz  porque  Yo   Mismo tengo cuidado de ella”.

Una promesa especial para los  sacerdotes en orden a la  conversión de  los  pecadores:

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1521- “Diles a Mis  sacerdotes  que los pe­ cadores más empedernidos se ablandarán bajo sus palabras cuando ellos hablen de Mi misericordia  insondable,  de la compasión que tengo  por ellos en  Mi  Corazón. A  los sacerdotes que proclamen y alaben  Mi misericordia, les daré una fuerza prodigiosa y ungiré sus palabras y sacudiré los corazo­ nes a los cuales hablen”.

Una oración determinante a la  hora de  con­ seguir la  conversión y la salvación de  los  hom­bres. Es  la  coronilla de  la  Divina Misericordia:

687- “Reza incesantemente esta coronilla que te  he enseñado. Quien quiera que la rece recibirá gran misericordia a la  hora de la  muerte.   Los    sacerdotes   se  la  recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación”.

 


Jaculatoria: “Jesús, Confío en Ti”


 

Coronilla  o Rosario de la Divina Misericordia

Se comienza con: Un Padrenuestro… un Ave María…y el Credo.

En las cuentas grandes:

“Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad  de Tu Amadísimo  Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los d el mundo entero

En las cuentas pequeñas:

“Por  Su Dolorosa Pasión, ten misericordia  de nosotros y del mundo entero”.

Al terminar las cinco decenas, se  procede a decir tres veces:

“Santo  Dios , Santo Fuerte, Santo inmortal, Ten piedad de nosotros y del mundo entero”.

A las tres: Hora de la Misericordia. Medita aunque sea brevemente la Pasión y Muerte del Señor. Pide sobre todo por los pecadores. En esta hora nada le será negado a quien lo pida por los méritos de la Pasión.

Los rayos rojo y pálido.

“Oh, Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia  para nosotros , en Ti confío” .

La Imagen. Ponla enseguida en tu casa.

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“… El alma que venera esta imagen  no perecerá”, A la hora de la muerte Yo mismo la defenderé como Mi gloria”.



754- “A   las almas que recen esta  coro­nilla, Mi  misericordia las envolverá en vida y especialmente a la  hora de la muerte”.

811- “… Defenderé como Mi gloria a cada alma que rece esta coronilla en la  hora de la muerte, o cuando los demás la  recen junto al agonizante, quienes obtendrán el mismo perdón. Cuando cerca  del agonizante es rezada esta coronilla, se aplaca la  ira divina y  la   insondable  misericordia  envuelve  al alma y se conmueven las entrañas de Mi misericordia por la dolorosa Pasión de Mi Hijo”.

848- “Oh, qué gracias más grandes concederé a las almas que recen esta coronilla; las entrañas  de Mi  misericordia se enternecen  por  quienes  rezan  esta  coronilla… Habla al mundo de Mi misericordia para que toda la  humanidad conozca la  infinita misericordia Mía. Es una señal de los últimos tiempos, después de ella vendrá el día de la justicia.  Todavía queda tiempo,  que  recurran, pues, a la Fuente de Mi  Misericordia, se beneficien de la Sangre y  del Agua que brotó para ellos”.

1541- “Hija mía, anima a las almas a rezar la coronilla que te he dado. A quienes recen esta coronilla, Me  complazco en darles lo que me pidan. Cuando la  recen los pecadores empedernidos, colmaré sus almas de paz y la  hora de su muerte será feliz… Proclama que ningún alma que ha invocado Mi  misericordia ha quedado decepcionada ni  ha sentido confusión, Me  complazco particular mente en el alma que confía en Mi bondad. Escribe: cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, Me  pondré entre el Padre y el  alma agonizante no como el Juez justo sino como el Salvador misericordioso”.

El  tiempo para recurrir a su misericordia, es ahora, si no  lo hacemos, después sólo  actuará la justicia:

1588- “En el Antiguo Testamento enviaba a los profetas con truenos a mi  pueblo. Hoy te envío a ti a toda la   humanidad  con  Mi misericordia… Mi mano se resiste a tomar la espada de la justicia. Antes del día de la jus­ticia envío el día de la misericordia…”

Este mensaje está especialmente programado para preparar al  mundo a la última venida de Jesucristo:

965- “… Habla a las almas de esta  gran misericordia  Mía, porque está cercano el día terrible, el día de Mi justicia…”

429- “… Prepararás al mundo para mi últi­ma venida…”

83- “Antes de venir como el Juez Justo, vengo como el Rey de Misericordia. Antes de que llegue el día de la justicia, le será dado a los hombres este signo en el cielo. Se apagará toda luz en el cielo y  habrá una gran oscuridad en toda la tierra. Entonces, en el cielo aparecerá el signo de la cruz y de los  orificios  donde  fueron  clavadas  las manos y los pies del Salvador, saldrán gran­ des luces que durante algún tiempo ilumi­narán la tierra. Eso sucederá poco tiempo antes del último día”.

Después de  gran esfuerzo y lucha por  parte de los  apóstoles difusores de   este  mensaje, final­ mente la Divina Misericordia triunfará y brillará:

1659- “La gloria de la Divina Misericordia ya resuena a pesar de  los esfuerzos de los enemigos y  de Satanismo, que odia muchísimo  la  Divina  Misericordia¡  como esta obra le arrebatará un gran número de almas, el espíritu de las tinieblas tienta, a veces  violentamente,  a  personas  buenas para que obstaculicen esta obra. Sin embargo, conocí claramente que la voluntad de Dios ya  se está cumpliendo, y se cumplirá hasta el último detalle”.


abandono  en la misericordia

Si quieres conocer a  fondo  este  maravilloso mensaje de amor que Jesucristo  nos envía del Cielo,

Diario de Santa Faustina Kowalska