La Gracia

¿Qué es la gracia? Lo has estudiado y explicado muchas. veces. Pero Yo te lo quier explicar a mi modo en su naturaleza y en sus efectos.

La gracia es poseer en vosotros la luz, la fuerza, la sabiduría de Dios. Esto es posee a semejanza intelectual con Dios, el signo inconfundible de vuestra filiación con Dios.

Sin  la  gracia  seríais  simplemente  criaturas  animales,  llegadas  a  tal  punto  de evolución de estar proveídas de razón, con un alma, pero un alma a nivel de tierra capaz de guiarse en las contingencias de la vida terrena pero incapaz de elevarse a la regiones en las que se vive la vida del espíritu; por ello poco más que las bestias que se regulan solamente por el instinto y, en verdad, a menudo os superan con su modo de comportarse.

La gracia es por lo tanto un don sublime, el mayor don que Dios, mi Padre, os podía dar. Y os lo da gratuitamente porque su amor de Padre, por vosotros, es infinito como infinito es Él mismo. Querer decir todos lo atributos de la gracia significaría escribir un larga lista de adjetivos y sustantivos, y aún no explicarían todavía perfectamente qué e este don.

Recuerda solamente esto: la gracia es poseer al Padre, vivir en el Padre; la gracia es poseer al Hijo, gozar de los méritos infinitos del Hijo; la gracia es poseer al Espíritu Santo, disfrutar de sus siete dones. La gracia, en fin, es poseernos a Nosotros, Dios Uno y Trino, y tener alrededor de vuestra persona mortal las legiones de ángeles que nos adoran en vosotros.

Un alma que pierde la gracia lo pierde todo. Inútilmente para ella el Padre la ha creado, inútilmente para ella el Hijo la ha redimido, inútilmente para ella el Espíritu Santo le ha infundido sus dones, inútilmente para ella están los Sacramentos. Esta muerta. Ramo podrido que bajo la acción corrosiva del pecado se separa y cae de árbol vital y termina de corromperse en el barro. Si un alma supiera conservarse com es después del Bautismo y después de la Confirmación, esto es cuando ella esta embebida literalmente de la gracia, aquel alma sería poco menor a Dios. Yo .que esto te  diga todo.

Cuando leéis los prodigios de mis santos os sorprendéis. Pero, querida mía, no ha nada de asombroso. Mis santos eran criaturas que poseían la gracia, eran dioses, po esto, porque la gracia os deifica. ¿Acaso no lo he dicho Yo en mi Evangelio que lo íos harán los mismos prodigios que Yo hago? Pero para ser míos es necesario. vivir de mi Vida, esto es de la vida de la gracia.

Si quisierais, todos podríais ser capaces de prodigios, esto es de santidad. Mejo dicho, Yo quisiera que lo fuerais porque entonces querría decir que mi Sacrificio ha sido coronado por la victoria y que realmente Yo os he arrancado del imperio del Maligno desterrándole a su Infierno, remachando su boca con una piedra inamovible y poniendo sobre ella el trono de mi Madre, que fue la Única que tuvo su calcañal sobre el dragón impotente para dañarle.

No todas las almas en gracia poseen la gracia en la misma medida. No porque Nosotros se la infundamos en medida distinta, sino porque de distinta manera la sabéis conservar  en  vosotros.  El  pecado  mortal  destruye  la  gracia,  el  pecado  venial resquebraja, las imperfecciones la debilitan. Hay almas, no del todo malas, que languidecen en una tisis espiritual porque, con su inercia, que las empuja a cometer continuas imperfecciones,  enflaquecen  cada  vez  más  la  gracia,  haciéndola  un  hilo debilísimo, una llamita languidecente. Mientras debería ser un fuego, un incendio vivo bello, purificador. El mundo se derrumba porque se derrumba la gracia en casi la totalidad de las almas y en las demás languidece.

La gracia da frutos distintos según esté más o menos viva en vuestro corazón. Un tierra es más fértil cuanto más rica es de elementos y beneficiada por el sol, por el agua, por las corrientes aéreas. Hay tierras estériles, secas, que inútilmente viene regadas por el agua, calentadas por el sol, agitadas por los vientos. Lo mismo es en la almas. Hay almas que con cada estudio se cargan de elementos vitales y por ello ogran disfrutar el cien por cien de los efectos de la gracia.

Los elementos vitales son: vivir según mi Ley, castos, misericordiosos, humildes amorosos de Dios y del prójimo; es vivir de oración “viva”. Entonces la gracia crece florece, echa raíces profundas y se eleva en árbol de vida eterna. Entonces el Espíritu Santo, como un sol, inunda con sus siete rayos, de sus siete dones; entonces Yo, Hijo os  penetro  con  la  lluvia  divina  de  mi  Sangre;  entonces  el  Padre  os  mira  con complacencia   viendo   en   vosotros   su   semejanza;   entonces   María   os   acaricia estrechándoos contra su seno en el que me ha llevado a Mí como a sus hijitos menores pero queridos, queridos por su Corazón; entonces los nueve coros angélicos hace corona a vuestra alma templo de Dios y cantan el “Gloria” sublime; entonces vuestra suerte es Vida y vuestra Vida es bienaventuranza en mi Reino» .

Jesús a María Valtorta

MARÍA VALTORTA  CUADERNOS DEL 1943

Divina Misericordia
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