Conchita ; Vidente de Garabandal

TESTIMONIOS

Sin duda alguna, uno de los aspectos relacionados con Garabandal que más ha dado qué hablar, y sobre el que más se ha especulado, es el de las profecías comunicadas por la Virgen a las pequeñas videntes: el Aviso, el Milagro y el Castigo. Ya en el primer mensaje, hecho público el 18 de octubre de 1961, la Virgen advertía: «Ya se está llenando la copa y, si no cambiamos, nos vendrá un castigo muy grande». Pero esa noche, la multitud empapada por la persistente lluvia, que no cesó en toda la jornada, y decepcionada tras las muchas horas de espera, apenas atendió a la embajada de Nuestra Madre, pronunciada por los labios temblorosos de las niñas.

Poco a poco, a lo largo del año 1962 y a medida que la Virgen les fue dando permiso, las niñas continuaron completando la información. Conchita explica: «(La Virgen) me dijo que Dios iba a hacer un gran Milagro, y que no habría ninguna duda de que era un Milagro. Vendrá directamente de Dios, sin intervención humana. Verán que viene directamente de Dios».

Antes de ese gran «Milagro», habrá un «Aviso» sobrenatural para prepararnos. Las niñas explican: «Será una experiencia terrible, pero para el bien de nuestras almas. Veremos en el interior de nosotros mismos, en nuestra conciencia, el bien y el mal que hayamos hecho. El Aviso no tiene como finalidad el temor, sino que nos acerquemos más a Dios y tengamos más fe».

Pero, si después de esas dos grandes intervenciones divinas —el Aviso y el Milagro— la humanidad no cambia, vendrá un «Castigo». Vendrá para nuestro bien y vendrá para nuestra conversión, pero las niñas afirman: «El Castigo, si no cambiamos, será horrible». Conchita, Jacinta y Loli lo vieron, pero no tienen permiso de la Virgen ni siquiera para describirlo. La intensidad del Castigo está en estrecha relación con la respuesta que demos al Aviso y al Milagro.

Aviso, Milagro y Castigo tienen un objetivo muy claro: movernos a la conversión, al cambio de vida, a alcanzar lo que Nuestra Madre pedía en el primer mensaje: «Tenemos que ser muy buenos». Pero Aviso, Milagro y Castigo no son independientes de los mensajes que Nuestra Madre da en Garabandal. Hay muchos que, movidos fundamentalmente por la curiosidad, se esfuerzan por saber cuándo van a tener lugar estos acontecimientos y en qué van a consistir. Pero lo verdaderamente importante es vivir desde ya los mensajes, y hacer lo que Nuestra Madre nos pidió en ellos, buscando nuestra conversión y crecimiento espiritual a través de la oración y de la penitencia, de la meditación de la Pasión, de la intensificación de la vida eucarística… Nos jugamos mucho en esto, porque no será indiferente el estado espiritual en el que nos encontremos cuando lleguen Aviso, Milagro y Castigo. El mismo sol que ablanda la cera, endurece el barro. Así, el mismo Aviso, Milagro y Castigo que a unos arrancará lágrimas de arrepentimiento y amor, quizás a otros les precipitará en el abismo de un odio cegador contra Dios.

Aviso, Milagro y Castigo nacen de lo más profundo del Corazón misericordioso de Dios, y deben ser preparados y recibidos con un inmenso agradecimiento.

¡COMO PRÍNCIPE DE LOS EJÉRCITOS CELESTIALES OS HAGO UNA LLAMADA, MILICIA TERRENAL, PARA QUE ESTÉIS LISTOS Y PREPARADOS, PORQUE LA HORA DEL COMBATE ESPIRITUAL EN VUESTRO MUNDO ESTA POR COMENZAR!

ENERO 15 2017 – 1: 20 P.M

 

LLAMADA URGENTE DE SAN MIGUEL Y LA MILICIA CELESTIAL AL PUEBLO DE DIOS

Gloria a Dios en el Cielo y en la Tierra paz a los hombres de buena voluntad. Quien como Dios, Quien como Dios, Quien como Dios. Aleluya, Aleluya, Aleluya

Hermanos en el amor de Dios, que la paz del Altísimo esté con vosotros y mi humilde intercesión y protección os acompañe

Días de batalla espiritual están llegando y a la inmensa mayoría de la humanidad va a coger sin estar preparada. La maldad y el pecado tienen cegada esta humanidad, viven en un letargo espiritual y de no despertar, os aseguro que muchos van a morir eternamente. Estamos hermanos en combate espiritual con las huestes del mal en los lugares celestes; dentro de poco estos combates se trasladarán a la tierra, porque será en ella, donde se librará la batalla final por vuestra libertad.

Como Príncipe de los Ejércitos Celestiales os hago un llamado Milicia Terrenal, para que estéis listos y preparados, porque la hora del combate espiritual en vuestro mundo está por comenzar. Que vuestra Armadura Espiritual esté aceitada con la oración y reforzada con el ayuno y la penitencia. Que el sellamiento con la Sangre del Divino Cordero, esté siempre con vosotros; que no os falte la invocación al Santo Espíritu, ni la protección y asistencia de nuestra Amada , Reina y Señora..

¡Mortales, llegó la hora de vuestra liberación; no os relajéis con la oración! Formad fortines con vuestros hermanos y manteneos firmes en la fe; llevando siempre en vuestras manos el poder del Santo Rosario, con el cual vais a salir victoriosos en el combate espiritual de cada día. Las horas nocturnas serán las más activas en la lucha espiritual; mi Padre va a tomar el espíritu de muchos de sus instrumentos para que combatan con la Milicia Celestial y conmigo a las fuerzas del mal en las horas de las tinieblas.

Hermanos, no olvidéis colocaros la Armadura Espiritual a mañana y noche, haciéndola extensiva a vuestros familiares, para que los espíritus malignos no puedan apoderarse de sus cuerpos. Os digo, el que se aparte de la oración y de Dios, va a correr el riesgo de perderse, si no hay quien ore por él. Hemos sido enviados a proteger el Pueblo de Dios, pero es vuestra responsabilidad espiritual, orar, ayunar y hacer penitencia. Acordaos que respetamos vuestro libre albedrío; si no oráis y os apartáis de Dios, no podremos libraros de los ataques del enemigo de vuestra alma.

Nuevamente os digo: no os acostéis sin vuestra Armadura Espiritual puesta, porque los demonios van a estar buscando cuerpos para apoderarse de ellos y llevar el combate a vuestros hogares. Haced de vuestros hogares fortalezas espirituales; que todo este sellado con la Sangre del Cordero de Dios, para que ninguna fuerza del mal pueda robaros la paz. Llevad siempre en vuestro cuello el poder del Rosario e imágenes y medallas benditas,

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